La velocidad a la que crece la infraestructura de la inteligencia artificial está empezando a rozar lo absurdo. El último movimiento de Elon Musk con su firma xAI es la prueba más clara de ello: planea gastar 2.800 millones de dólares en turbinas durante los próximos tres años para sostener sus centros de datos. Es una auténtica fortuna. Lo preocupante es que este despliegue eléctrico no busca eficiencia, sino quemar combustible a destajo para no quedarse atrás.De esa cantidad multimillonaria, la compañía va a destinar 2.000 millones a turbinas de gas móviles. La decisión llega además en el peor momento posible para la tecnológica. Estos generadores pesados son idénticos a los que ya han provocado una batalla legal importante en el estado de Tennessee. Un reportaje de TechCrunch ha destapado los detalles de una operación que demuestra que en esta industria la prisa pasa por encima de cualquier regulación.El frente legal de xAI en Memphis: operar al límite de la regulaciónLos centros de datos suponen un desafío en materia energéticaEl uso masivo de estos motores ha terminado por colmar la paciencia de los colectivos civiles de la región. La NAACP interpuso una demanda el mes pasado contra xAI por poner a funcionar decenas de generadores de gas sin regular en su planta de Memphis. La organización exige una orden judicial inmediata que paralice la actividad de las turbinas, alegando un impacto directo en la salud de los barrios colindantes.Hasta la fecha, la empresa de Musk solo tiene permisos oficiales para operar 15 turbinas, una cifra ridícula para sus necesidades reales. Hace solo unas semanas, las instalaciones mantenían encendidas 46 de ellas a pleno rendimiento. La necesidad de alimentar sus servidores ha llevado a los gestores de la planta a ignorar los límites administrativos, asumiendo el riesgo de un castigo regulatorio inminente.Los argumentos que maneja la compañía para defenderse se apoyan en un vacío legal pillado por los pelos. Aseguran que pueden utilizar estos equipos hasta un año sin tramitar licencias ambientales por el simple hecho de ser unidades móviles. Básicamente, se escudan en que las turbinas siguen ancladas a los mismos remolques con los que llegaron por carretera a las instalaciones.Aunque la administración de Mississippi se ha mostrado comprensiva con esta interpretación, las autoridades federales no opinan lo mismo. La normativa de la federación deja claro que cualquier generador industrial de este tamaño debe cumplir las leyes anticontaminación, tenga ruedas o no. De hecho, la EPA ya dictaminó a principios de año que la firma opera violando la legislación federal.La voracidad por el cómputo ahoga el aire de la región Esta carrera desesperada por arañar cada megavatio disponible es un problema que arrastra todo el sector. La falta de potencia en la red convencional está obligando a las grandes tecnológicas a buscar alternativas drásticas, lo que explica que Anthropic use los centros de datos Colossus gestionados por el propio Musk para mitigar su falta de capacidad. Al final, los 300 megavatios nominales de la estación no bastan si no hay motores quemando gas detrás.El coste ecológico de recurrir a estos parches con motor de combustión lo pagan los habitantes de la zona. Cada uno de estos aparatos móviles puede llegar a emitir más de 2.000 toneladas de óxidos de nitrógeno al año, unos compuestos que degradan la calidad del aire y disparan los casos de asma. Memphis ya es una de las ciudades con más polución del país, y este extra de gases empeora el panorama.La fijación de Musk por controlar cada pieza de sus proyectos va mucho más allá de comprar generadores para xAI. Aspira a controlar toda la cadena de hardware, una estrategia que encaja con que SpaceX planee fabricar sus propios chips levantando una fábrica colosal en el estado de Texas. Si el mercado no provee silicio, se construye una factoría; si la red pública no da luz, se compran miles de millones en motores de gas.La propia cúpula de la empresa asume que este modelo de crecimiento basado en hechos consumados es peligroso. SpaceX ha tenido que reconocer este riesgo ante sus futuros inversores en el folleto de su salida a bolsa, admitiendo que dependen del gas natural para alimentar los centros de datos. Saben perfectamente que una orden judicial o la revocación de las licencias tumbaría sus planes en el sector tecnológico. .image img { width: 100% !important; height: auto !important; }.embed-error { padding: 1rem; background-color: #ffebee; border-left: 4px solid #d32f2f; margin: 1rem 0; }.embed-error p { margin: 0 !important; color: #d32f2f !important; }.embed-block.embed-youtube-short { max-width: 315px; margin-left: auto; margin-right: auto; }.embed-block.embed-youtube-short .embed-responsive-edit { position: relative; width: 100%; padding-top: 177.78%; }.embed-block.embed-youtube-short .embed-responsive-edit iframe { position: absolute; top: 0; left: 0; width: 100%; height: 100%; border: 0; }