Un estudio revela que los inmigrantes en España tienen cada vez menos hijos, en tendencia a converger con los autóctonos

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Un estudio de Funcas, la fundación de las antiguas cajas de ahorros, revela un dato actualizado que contrapone en muchos sentidos algunas de las cuestiones presentes en el debate migratorio. Hay un relato muy extendido en ciertos sectores del debate público: los inmigrantes tienen más hijos y eso compensa el envejecimiento de España. Los datos comienzan a desmentirlo. Un informe presentado este mayo revela que el número de hijos por mujer entre las inmigrantes residentes en España cayó un 32% entre 2009 y 2024. Y el resultado es que, a pesar de que hay muchas más mujeres inmigrantes en edad fértil, los nacimientos de madre inmigrante no subieron, sino que bajaron un 10%.Dicho de otra forma: las mujeres inmigrantes no están teniendo ya muchos más hijos. Están convergiendo, y muy rápido, con los patrones reproductivos de la población española. El estudio, elaborado por Héctor Cebolla y María Miyar, señala que esa convergencia se produce en una sola generación. La segunda generación ya se comporta como la autóctona. El efecto rejuvenecedor, por tanto, tiene fecha de caducidad.Eso no significa que la inmigración no haya servido para el crecimiento de la población. Gracias a la llegada de extranjeros, se ha frenado, en parte, el envejecimiento. Pero el propio informe advierte de que ese mecanismo tiene un problema estructural: requiere flujos continuos y crecientes para funcionar, y pierde eficacia con el tiempo. Como explica María Miyar, directora de Estudios Sociales de Funcas, "reconocer los límites del modelo no implica negar los efectos positivos de la inmigración, sino situarla en el lugar que le corresponde en el análisis de políticas públicas".Inmigrantes cada vez más mayoresEl envejecimiento de la propia población inmigrante añade otra capa al problema. Entre 2021 y 2025, el grupo de inmigrantes de 55 años o más creció un 42%, frente al 25% del grupo de entre 20 y 54 años. En 2025, ya hay dos millones de inmigrantes mayores de 55 años.España atrae inmigrantes, pero no los retiene. Desde 2021, la tasa de retención se sitúa en el 51%, una de las más bajas de Europa. Entre 2002 y 2024 entraron casi 15 millones de personas al país, pero la población solo creció en siete millones. El modelo obliga a mantener entradas constantes para compensar las salidas, en un contexto en el que los países de origen también envejecen y sus excedentes demográficos se reducen.El informe también señala una paradoja geográfica: la inmigración rejuvenece donde menos falta hace. Los efectos más positivos se concentran en La Rioja, Cataluña y Baleares, comunidades con envejecimiento moderado. Las más afectadas, Asturias, Galicia y Castilla y León, apenas notan el impacto. La lógica económica de la migración va hacia donde hay trabajo, no hacia donde hay más necesidad demográfica.La conclusión del estudio es que "el cortoplacismo que domina el debate público sobre los beneficios de la inmigración no ha permitido el análisis de las consecuencias a largo plazo y ha favorecido la ausencia de una estrategia demográfica explícita".