No hay nada como una victoria para aclarar el panorama y volver a creer. Ese triunfo le costó horrores al Espanyol, pero al fin llegó el pasado miércoles después de 19 intentos. El equipo perico tumbó al Athletic, sumó los tres puntos por primera vez en 2026 y se alivió con su primer éxito en casa en cinco meses. Las lágrimas de Manolo Gonzalez, el abrazo del dueño Alan Pace con el nuevo director deportivo Monchi y las celebraciones de los jugadores evidenciaron la liberación que supuso ese partido más allá de su significado estadístico: el Espanyol se alejó del descenso pero el objetivo no está sellado. Seguir leyendo....