El nuevo eje pekinés

Wait 5 sec.

La sucesión de las visitas de Donald Trump y Vladímir Putin a Pekín en apenas unos días constituye una poderosa imagen del momento geopolítico actual. China ha querido exhibirse como el gran árbitro internacional capaz de dialogar simultáneamente con Washington y Moscú. Pero la aparente simetría protocolaria ocultó diferencias esenciales. Trump acudió a Pekín para estabilizar una relación marcada por la rivalidad comercial, tecnológica y militar, sin alcanzar acuerdos de fondo. Putin, en cambio, llegó necesitado de respaldo político y económico para una Rusia debilitada por la guerra de Ucrania . La relación entre ambos países ya no responde a una alianza entre iguales, sino a una dependencia creciente de Moscú respecto a Pekín. Xi aprovecha esta posición de fuerza para impulsar un orden multipolar alternativo a la hegemonía estadounidense. Sin embargo, China evita comprometerse plenamente con Rusia. La escena de Pekín revela menos una alianza sólida que la consolidación de China como centro gravitatorio de la nueva competencia global.