Hace 30.000 años un grupo de humanos consiguió sobrevivir a más de 3.300 metros de altura en plena glaciación. Y lo hizo alimentándose de unas gigantescas ratas topo que cambiaron lo que sabemos sobre la vida prehistórica en montaña

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El descubrimiento arqueológico en Fincha Habera, en las montañas de Etiopía, demuestra que los seres humanos lograron adaptarse a entornos extremos muchísimo antes de lo que se pensaba. Allí encontraron agua procedente del deshielo, obsidiana para fabricar herramientas y una fuente inesperada de alimento: enormes roedores de alta montaña que fueron esenciales para su supervivencia.