Las elecciones andaluzas de este domingo suponen, al margen de la lectura estrictamente autonómica, la cuarta y última cita de un curso político y electoral particularmente aciago para el PSOE y la izquierda en general y en el que el PP se ha mostrado, pese a sus rotundas victorias, cada vez más dependiente de Vox, con el que ha vuelto a reeditar alianzas de gobierno. Esa ha sido la dinámica de las elecciones en Extremadura, Aragón y Castilla y León, donde los socialistas han tenido que resignarse a que los populares consoliden otras tantas plazas autonómicas, la primera de ellas gobernada por el PSOE casi tanto tiempo en democracia como Andalucía. Seguir leyendo....