«Va a arder Troya»: dos solteros se marcan una escena digna de 'La isla de las tentaciones'

Wait 5 sec.

Ángel (32) disfruta siendo un seductor, pero no ha logrado encontrar a la compañera ideal. También se hace llamar con el apodo de 'tiburón' en consonancia con su filosofía de vida de no importarle nada lo que piensan los demás. «Soy un depredador», declaró durante su presentación en 'First Dates'. El cantante y 'showman' argentino afincado en Tenerife probó suerte en el programa de citas de Mediaset, donde buscaba una mujer abierta de mente. «A mí me gustan mucho las chicas», le confesó a Carlos Sobera, y por lo tanto, en ese punto de su vida está muy lejos de querer una relación seria «típica». «El tiburón quiere atacar lo que sea», aseguró cuando el presentador le preguntó qué esperaba de su cita, manifestaba que estaba abierto a dejarse sorprender. La única pretensión de Ángel en el restaurante era pasarlo bien y ver cómo iba el encuentro. Y aún así, Kellin (30) superó unas expectativas que ni siquiera sabía que tenía. La presentación de la cuidadora de Barcelona ante las cámaras ya apuntaba maneras. Se describió como una mujer «muy sexual», a la que le gusta «tener sexo todos los días». Además, la soltera defiende que «amar es compartir». Por eso mismo, se mostró abierta a tríos, intercambios, cuartetos… «No tengo ningún problema». Ya desde que se encontraron en la barra del restaurante, la pareja comenzó a intercambiar insinuaciones. Kellin reivindicó que, en su caso, no iba a dejar que el tiburón se comiera a la pececita, «no sabe qué clase de tiburona soy yo», tiró en los totales. Tras la primera toma de contacto con su cita, la soltera vaticinó mucha fogosidad, y que «va a arder Troya». Los solteros no perdieron el tiempo una vez comenzó la velada. Ambos hablaron sin tapujos de lo que esperan de una relación y se compenetraron cada vez más al dirigir la conversación hacia el sexo, un aspecto muy importante para los dos. A mitad de la cena, aderezada con comentarios con dobles sentidos y miradas ardientes, la temperatura de su mesa ya superaba varios grados a la del resto restaurante y cualquier mínima sentido del pudor lo mandaron a pasear. Tanto es así que se atrevieron a proponerle un trío a la camarera, Lidia Santos, que rechazó educadamente el ofrecimiento tras recomponerse del asombro. «Ahora el amor lo mantengo conmigo misma», bromeó la modelo. Pero Ángel no iba a permitir que nada aguara la fiesta. De hecho, antes de acabar la cita ya tenía decidido el plan de después. «De acá al hotel». Eso sí, no fueron capaces de esperar tanto y acabaron dándose el lote en mitad del restaurante. Kellin no se pudo resistir a la performance del soltero de 'Sex Bomb'. Después, en la intimidad del reservado, la pasión contenida terminó de explotar. Como en una escena digna de 'La isla de las tentaciones', los solteros se dejaron llevar sin cortarse un pelo. «Ha sido problemático en el buen sentido», insinuó el argentino. Por si las imágenes no hubiesen sido suficientemente explicitas, ella confirmó que habían tenido algo más que palabras. «Me encantó, pero quedé con las ganas de probar eso que sentí». Tras la esperada y predecible decisión final, quedaron en terminar la fiesta en otro lado.