El caso de la muerte de Sandra Peña , una niña de 14 años que vivió acoso escolar y que acabó quitándose la vida el 14 de octubre de 2025, supuso una enorme conmoción social por todo lo que ha rodeado al mismo. Desde las muestras de apoyo y cariño de sus vecinos y amigos, la señalización pública en redes sociales y por la calle a sus presuntas acosadoras, la actuación del colegio Las Irlandesas para atajar el acoso o las investigaciones abiertas por la Fiscalía para esclarecer el caso, el incidente abrió un debate nacional sobre la prevención del suicidio adolescente y la eficacia de los protocolos escolares en casos de bullying. Desde el primer momento, los padres de Sandra señalaron al colegio de la niña como responsables por no haber adoptado el protocolo antiacoso al que obliga la ley. La Junta de Andalucía , posteriormente, confirmaba que el centro no había llevado a cabo este procedimiento, por lo que el foco de la atención varió desde las presuntas acosadoras (que tuvieron que seguir estudiando de forma telemática) hasta la actuación del colegio. Entonces entró en el caso la Fiscalía de Menores de Sevilla, que abrió dos líneas de investigación diferenciadas; una dirigida a esclarecer la posible responsabilidad de varias alumnas señaladas por el entorno de la menor; y otra centrada en analizar la actuación del colegio y si hubo negligencia o inacción en su deber de protección de los menores. El caso generó una enorme reacción ciudadana en Sevilla con concentraciones frente al colegio; pintadas en la fachada del centro, alta presencia del caso en todos los medios, manifestaciones contra el acoso escolar y cierta polarización social. La familia de Sandra en todo momento se centró en la actuación del colegio, pidiendo sanciones ejemplares para el mismo, del que incluso dependía su concierto si la investigación encontraba faltas muy graves en su proceder. No en vano, en enero de 2026 los padres presentaron una querella contra el colegio y miembros del personal docente en las que se hablaba de posible homicidio imprudente, lesiones psíquicas y trato degradante. Mientras la Fiscalía llevaba a cabo sus investigaciones han sido múltiples las muestras de apoyo y los homenajes a Sandra y su familia por parte de diversos sectores de la sociedad. Levantás en la Semana Santa de Sevilla, mención en el pregón de la Semana Santa, cuplés en el Carnaval o minuto de silencio y publicaciones en redes por parte del Real Betis (club del que era seguidora), fueron soló algunas de las muestras de apoyo desde distintos ámbitos. Finalmente, el juez ha resuelto archivar la querella interpuesta por la familia de Sandra Peña contra el colegio Las Irlandesas de Loreto, al reconocer que no consta que se activara el protocolo de acoso escolar, pero sí que se adoptaron medidas de protección de la menor y que no les era exigible que controlaran a la menor fuera del ámbito del colegio, que es donde se acabó quitando la vida. La familia de Sandra, cuyo dolor por la pérdida es innegable, tiene la posibilidad de recurrir el auto en otras instancias.