Lo que a priori empezó como una inocente diferencia entre dos solteras de 'First Dates', acabó siendo el catalizador de una velada que terminó como el rosario de la aurora. La prueba de que ciertos comentarios pueden resultar letales en una primera cita. Paula (24) llegaba primero al restaurante sin imaginarse que su deseo de encontrar «a una persona con la salud mental trabajada» y estable estaba abocado al fracaso, al menos esa noche. La joven barcelonesa le contaba a Carlos Sobera que se dedica a la terapia equina y que «sin conocer a la persona, interactuando con el caballo, la yegua me puede decir a mí qué le pasa». La catalana considera a los equinos un pilar fundamental de su vida desde niña. De hecho, le diagnosticaron Trastorno Límite de la Personalidad a raíz del trauma que sufrió cuando a los once años se llevaron a los caballos que montaba desde los tres. «A partir de ahí, me puse muy mala y cogí TLP y cuando he podido tener la estabilidad para tener un caballo, he rescatado caballos para poderlos convertir en terapeutas», relataba en la breve charla previa con Sobera. Como un gesto simbólico de su amor por estos animales, llevaba para su cita una herradura de su primera potra, un objeto que para ella simboliza la suerte. Sin embargo, Andrea no solo no valoró el detalle de Paula, sino que lo criticó sin tapujos. La comercial y docente barcelonesa se declaró amante de los animales y en contra de la equitación. «Creo que no hace falta montarse en los caballos para que sean libres», aseveró. La aludida intentó explicarle que realiza doma natural y contacta con el animal respetando sus necesidades. «Si no quiere montarse, no se monta. Es como un amigo», aseguró, si bien el comentario le molestó más de lo que dejó entrever delante de su compañera de velada. «Me parece que no tiene ni puñetera idea de lo que hago, que me haga ese comentario de mierda nada más conocerme…», apuntaba con indignación en los totales. Para colmo, Andrea puso en tela de juicio la falta de formación de Paula en ese ámbito por no contar el título de psicóloga. «Me parece curioso enseñar algo sin tener los conocimientos previos que tendrías que tener, como unos estudios o una carrera», apuntó. Las posibilidades de que terminaran por gustarse mermaron todavía más cuando la terapeuta equina se sinceraba con su cita de sobre su afección mental para que entendiera de dónde le viene la vocación de ayudar a la gente, «tienes el estigma de loca y todo lo que atraes, te sientes decepcionada». Pero, lejos de empatizar con ella, Andrea consideró que era «una buena mochila». «No tengo problema en ayudar a la gente, pero yo ya tengo mis problemas y no quiero cargar con los de otros. Es un poco hándicap para una relación con ella», admitía ante el equipo de 'First Dates'. Las solteras no se entendieron absolutamente en nada, de modo que la decisión final se daba por sentada en ambos casos. No obstante, aunque estaban de acuerdo en que no querían una segunda cita, todos los reproches que se guardaron acabaron por salir de la manera más tensa posible. En su turno Paula le echaba en cara que había arrastrado la conversación todo el rato. «Cada vez que me callaba, para darte el tiempo de respuesta, sonaban grillos». «Es que hablabas mucho. No parabas de hablar y no tenía tiempo de responder», se defendía Andrea, a lo que la terapeuta apuntaba que estaba acostumbrada a relacionarse con «gente más cañera». El tono de la conversación subió un escalón más. ¿Ves? ¡Es que no me dejas hablar! No sabes escuchar», se encaraba la comercial. Su cita le devolvía otro zasca señalándola por ser «super cerrada» en el tema sexual. «No me voy a poner a hablar de sexo cuando no te conozco de nada... ¿Qué gracia tiene hablar en la primera cita de sexo? La gracia es encontrar alguien afín a ti y, evidentemente, no somos afines», espetó la Andrea, zanjando así de forma abrupta la discusión y la cita.