Un joven remueve la olla. Otro corta el género a taquitos con un cuchillo, y otro recoge los utensilios de cocina que acaba de utilizar. Huele que alimenta al entrar en las instalaciones de Eigo Center, Espacio Internacional de Gastronomía y Ocio, en Jerez. En sus fogones, seis jóvenes terminan de elaborar unos platos que entran por la vista desde las grandes pantallas que permiten ver lo que se cuece. Christian, Jaime, Juan, Pablo, Siro y Francisco son los finalistas del I Concurso Nacional Jóvenes Cocineros de la Provincia de Cádiz, organizado por esta escuela internacional que saca brillo a miles de alumnos y alumnas al año. Han sido seleccionados de entre 56 jóvenes de 15 a 30 años de toda España para demostrar su mejor versión en la final. Desde primera hora de este miércoles, 20 de mayo, se han esmerado entre hornos y sartenes. El objetivo, exprimir esta bonita experiencia que busca poner en valor la formación gastronómica, el talento emergente y la conexión entre escuelas de hostelería y sector profesional.Estas promesas de la cocina española han echado imaginación y buen hacer a sus recetas, que han incorporado productos representativos de la provincia de Cádiz y elementos vinculados a la identidad gastronómica del territorio, como los vinos y brandies de Jerez. “Algunos estaban nerviosos, preocupados, por la edad, por la experiencia. Pero esta mañana estaban preparados y encantados”, expresa Miguel Ángel Flores, director de Eigo Center que ha iniciado el acto presentando a los cuatro hombres encargados de dar un veredicto. Los jóvenes preparan sus platos en Eigo Center.-MANU GARCÍAUn jurado formado por personalidades del sector en la tierra y más allá. Bajo la atenta mirada de los docentes y acompañantes de los alumnos, han probado cada creación junto al maridaje propuesto. En la mesa se han sentado, de derecha a izquierda, Santiago Jordi, empresario y enólogo presidente de la Unión Internacional de Enólogos; Antonio Orozco, chef, docente y director de la Escuela de Hostelería del IES Alminares de Arcos de la Frontera, también organizador de importantes concursos gastronómicos; Antonio Figuereo, sumiller del restaurante Alevante de Ángel León y antiguo alumno de la Escuela de Hostelería; y Daniel del Toro, cocinero y comunicador gastronómico, conocido por su participación en MasterChef. “Él sabe lo que es un concurso, lo que es trabajar a presión, lo que es trabajar delante de gente que sabe mucho”, ha dicho el presentador, que ha explicado la dinámica del concurso antes del esperado desfile de platos y copas. Seis pases en los que cada participante ha intentado engatusar a los profesionales. El primero en subir al escenario ha sido Siro Rivas Domínguez, del CIFP Zonzamas. Natural de Lanzarote, este canario de 19 años ha presentado “De la bodega al plato: codorniz en escabeche”. Sobre la vajilla, desde puré de coliflor con mantequilla tostada, hasta uva osmotizada, para él, “la guinda del pastel”. Todo ello, maridado con Palo Cortado para “realzar el sabor del escabeche”. Siro Rivas, de Lanzarote, prepara su codorniz en escabeche.-MANU GARCÍACodorniz en escabeche, el plato propuesto por Siro.-MANU GARCÍASiro ya se había inscrito a otros certámenes en las Islas Canarias, pero nunca fuera de ellas. En el primero, obtuvo el oro, que le permitió ser jurado popular, y el segundo fue a nivel autonómico. El lanzaroteño derrocha entusiasmo. “Me gustaría ser cocinero, y llegar a donde pueda llegar, a donde esté mi límite. Y tener un restaurante propio, creo que es el sueño de todo chef”, expresa a lavozdelsur.es.Mientras tanto, el jurado huele, pincha, mastica, saborea y hace anotaciones en sus libretas. Una vez que terminan, un equipo de hosteleros recoge la cubertería y la repone. Es el turno de Pablo Nicolás Mollá Modrego, del IES Miralbueno. Este maño ha contado con todo lujo de detalles cómo ha preparado su gambón en tres texturas con una salsa Beurre Blanc al fino Tío Pepe. “El carabinero es un producto tan increíble que he querido aprovechar todas sus partes. La cabeza es la mejor. La he marcado a la plancha para que conserve toda esa jugosidad. He utilizado las otras cabezas que no están en el plato para elaborar un fumé concentrado con el que he marinado las colas de las gambas”, ha explicado.Su plato aúna daditos de tartar de gamba aliñado con aceite de oliva, sal ralladura de lima y vinagre de Jerez. “Ese vinagre tiene el sabor ácido que trae sabor a la garganta y perdura un poco más en boca”, comenta Pablo que también ha incorporado agua de tomate, que “produce una disputa en el paladar”, y una fresa ostomizada con vainilla. Además de caramelo de gamba y flor limpiatubos.Pablo presenta su elaboración ante el jurado.-MANU GARCÍAMomento del emplatado de Pablo Nicolás.-MANU GARCÍALa manzanilla ha sido la protagonista de su maridaje que, según ha contado, “es por unión porque enlaza todos los elementos del plato”. Una creación que no ha dejado al jurado indiferente y que provocó dudas sobre cómo era la mejor forma de hincarle el diente. “Empezad primero chupando la cabeza del gambón”, sugirió. A continuación, Francisco Martín de la Prida, única representación andaluza en esta final, sacó un canelón de manzanilla relleno de papas aliñás con atún. “Mi plato es un homenaje a Sanlúcar”, dijo este sevillano de 20 años nacido en Alcalá de Guadaíra. Alumno del IES Maese Rodrigo de Carmona ha utilizado las papas aliñas “de toda la vida” para el relleno, dejando fuera el perejil, que reposa en aceite entre los “cachitos” de atún encebollado. “Y trinchadito en el canelón, tortillita de camarón”, ha culminado Francisco, que ha elegido manzanilla en rama para realzar los sabores y aportar salinidad a la boca. Confiesa a este medio que es su primer concurso. “Estaba bastante nervioso pero ya me he relajado. Ha sido increíble. Es muy recomendable que todo el mundo que tenga la oportunidad participe, porque aprendes mucho, es una evolución”, expresa. Él es de esos jóvenes que llevan la hostelería en la sangre al pertenecer a una familia entregada a los bares y los restaurantes. “A mí siempre me han dicho que no me meta en esto, pero estudié Comercio y Marketing y no me gustó. Tuve una crisis y me acabé metiendo para apoyar a la familia”, comenta.Francisco Martín de la Prida prepara su palto en homenaje a Sanlúcar con papas aliñás.-MANU GARCÍACanelón de manzanilla relleno de papas aliñás con atún.-MANU GARCÍAEn el futuro, espera acabar trabajando en una escuela de hostelería como la que hoy pisa. “Ser maestro es mi sueño”, añade. Pero de momento, su cabeza piensa en aprobar su próximo examen. El cuarto pase ha sido para Juan Pérez Albero, del CIPFP Batoi. Con 19 años, este valenciano de Alcoy se ha atrevido con un risotto al que ha bautizado como “De la Sierra a la Albariza”. Un nombre que le viene al pelo al llevar reducción de Pedro Ximénez y queso payoyo. Su plato ha despertado el hambre de los presentes a una hora muy cercana al almuerzo. El joven ha apostado por la carne mechada, una hoja crujiente, habas confitadas y peladas, y su toque de setas, “un producto que utilizamos mucho en mi zona”.galerías fotográficasLas imágenes del concurso nacional de jovenes cocineros en EIGO Center Manu GarcíaEl alicantino ha maridado con amontillado y reconoce que la cultura vitivinícola le ha “sorprendido mucho. "La versatilidad que hay y la cantidad de tipos habiendo solo unas cuantas variedades”, explica Juan, que había participado en otros concursos pero nunca había estado en Andalucía. Según cuenta, ya ha empezado con un proyecto propio de chef privado para poder hacerse un hueco en este sector en el que, en el futuro, se ve con una familia y con un restaurante. “Estoy intentando crear mi marca personal, así que voy a todos los concursos que puedo”, dice. El jurado prueba los platos presentados por las jóvenes promesas. -MANU GARCÍAUn momento de la final del concurso nacional.-MANU GARCÍAEmplatado del risotto presentado por Juan Pérez. -MANU GARCÍASu compañero de ollas también ha sido Cristian Bustamante Rodríguez, natural de Santander. El alumno del IES Peñacastillo ha cocinado un Escabeche de caballa en cinco actos que se ha hecho de rogar. En su propuesta destaca el pil pil hecho con colágeno del propio bonito, un gel de vinagre de Jerez y una tierra formada por zanahoria, ajo y cebolla. “Lo he ahumado con sarmiento, ya que estamos aquí”, ha dicho el aspirante, que ha propuesto ir probando de abajo a arriba. El vino que le acompaña es fino. “Cuando lo probé con el plato, me pareció que hacía que el sabor pasara bien y te limpia la boca en cada bocado”, ha explicado. El último en convencer al jurado ha sido Jaime Fernández Pintado, de la Escuela Superior de Hostelería y Agroturismo de Extremadura, en Mérida. Delante de los jueces ha presentado un lingote de presa ibérica, glaseado de jerez, hinojo glaseado con miel y limón y puré de payoyo, y una copa de amontillado. “He querido hacer referencia a uno de los mejores productos que hay en nuestro país”, ha dicho este alumno de 19 años que ha limpiado la carne, la ha marcado con aceite de oliva vegetal y tras seis minutos en el horno, ha dado en el clavo.Entrega de galardonesComo se dice, los últimos serán los primeros, y en este caso, ha sido así. El jurado no ha podido resistirse a su presa y le ha concedido el primer premio, valorado en 300 euros. Con ilusión, ha recogido este galardón que, como bien anunció el director de Eigo Center, no iba a ser fácil de asignar ante tanto nivel.Unos 40 minutos ha costado a los jueces decantarse por el plato de Jaime, que asegura haber vivido una experiencia “muy chula” rodeado de buenos compañeros. “Nos hemos ayudado entre todos. Todos venimos con ganas de ganar, pero cualquiera podríamos haberlo hecho”, dice contento sujetando el premio que le ha entregado Antonio Real, delegado de turismo del Ayuntamiento de Jerez.El extremeño ha descubierto en este concurso dos productos que asegura que le han sorprendido. “Nunca había probado el amontillado, y el queso payoyo lo probé ayer y me pareció que quedaba muy bien en el plato”, dice el ganador, con ganas de seguir formándose. Christian, Jaime, Juan, Pablo, Siro y Francisco, finalistas de la primera edición del concurso.-MANU GARCÍAEl segundo premio lo ha recogido Siro de la mano de Antonio de María, presidente de Horeca, la patronal hostelera en la provincia de Cádiz. Y el tercero ha recaído en Pablo, el maño, entregado por el empresario jerezano Francisco Romero, quien fuera fundador de la antigua Escuela de Hostelería. Christian ha sido reconocido con el Premio al mejor maridaje mientras que Francisco y Juan han levantado orgullosos sus diplomas por haber quedado finalistas entre más de medio centenar de participantes. Jaime, de Cáceres, recoge su premio valorado en 300 euros.-MANU GARCÍAPara finalizar la primera edición, Antonio Real ha querido resaltar en este año tan especial de celebración por la capital española de la gastronomía esta promoción. “Es fundamental para quienes amamos esta profesión y quienes queremos agradar a todas las personas que nos visiten. La sonrisa y la hospitalidad es fundamental a la hora de vender nuestros productos”, ha sostenido. El delegado también ha añadido que “tenemos un índice de fidelidad muy bueno, que la gente repita y que venga a su casa de nuevo”. Nace así un concurso que pretende consolidarse en el tiempo y para el que ya se está trabajando en una segunda edición. Eigo Center ha sido testigo de una mezcla de acentos y de sabores en un encuentro de esfuerzo y nervios. Una explosión para el paladar causada por el talento joven. Por la sabiduría, la creatividad y las manos de quienes liderarán los fogones del mañana.