La Hermandad del Rocío de Jerez ya se encuentra en las arenas de Doñana después de completar este miércoles el esperado embarque en Bajo Guía, uno de los momentos más señalados de la romería. La operación se desarrolló con tranquilidad y dentro de los horarios previstos por el Plan Romero.Tras una intensa jornada iniciada por la mañana con la salida desde Santo Domingo, la comitiva llegó a Bajo Guía pocos minutos antes de las 17.30 horas, la hora fijada para el embarque de la hermandad jerezana.La comitiva rociera jerezana en Bajo de Guía.REYNAComo cada año, numerosos curiosos y rocieros se concentraron en este enclave de Sanlúcar de Barrameda para despedir a las hermandades que cruzan el Guadalquivir rumbo a Doñana. La llegada de Jerez volvió a despertar una especial expectación, no solo por el volumen de peregrinos, sino también por la singularidad de su comitiva.La hermandad jerezana es, tras Sanlúcar, una de las que más romeros aporta al embarque y además mantiene una imagen única gracias a sus 19 carros, que forman una vistosa caravana multicolor tras el simpecado.Jinetes intentando vencer el miedo de sus caballos a subir a la barcaza.REYNACaras de alegría en el interior de una carriola.REYNAUn operativo de seguridad por tierra y marEl tránsito de una orilla a otra contó con un amplio dispositivo de seguridad integrado por Policía Nacional, Guardia Civil, Policía Local y Protección Civil, además de equipos especializados de rescate desplegados tanto en tierra como en el río.Antes de iniciar el embarque, la hermandad cumplió con el tradicional rezo ante la Virgen del Carmen de los Marineros, cuya capilla se encuentra junto a la arena de Bajo Guía.Las condiciones del cruce fueron favorables gracias a la marea baja y al viento de levante, que dejaron aguas tranquilas tanto en Bajo Guía como en Malandar, facilitando las maniobras de embarque y desembarque.La camarera de camino con el banderín de Jerez esperando a que termine el desembarque para reiniciar la marcha.REYNACarros, animales y vehículos rumbo a la MarismillaComo es habitual, el simpecado y los carros fueron los primeros en subir a la barcaza más grande de Cristobal. Posteriormente se realizó el traslado de caballos y demás cabalgaduras, antes de comenzar con los todoterrenos y remolques.El manejo de los animales volvió a recaer en la experiencia de los carreros, acostumbrados desde hace años a dirigir este delicado proceso. Los caballos fueron conducidos a pie por jinetes y amazonas, completando la subida y posterior bajada sin problemas.Caballos a la mano camino de acceder a la barcaza. REYNAUn grupo de rocieras a la sombra de los vehículos en la playa de Doñana. REYNADebido al elevado número de vehículos que acompaña este año a la hermandad, el embarque se prolongará durante alrededor de tres horas. Una vez reunida toda la comitiva en Malandar, el camino continuará por las arenas de Doñana después de entrar por el acceso de la Venta. Desde ese punto de control, se camina hasta alcanzar la zona del palacio de la Marismilla, donde en un espacio dominado por juncos y pinares, la hermandad pasará la primera noche del camino tras recorrer varios kilómetros entre pinares y bordeando la orilla del Guadalquivir.