Lo que vas a leer a continuación parece el argumento de una película de ciencia ficción, pero acaba de ocurrir en la Universidad de Princeton. Un equipo de investigadores ha conseguido algo increíble: unir células vivas y electrónica en un solo dispositivo hecho en 3D. Y lo mejor es que funciona. Este sistema es capaz de reconocer patrones eléctricos y, según han publicado en la revista Nature Electronics, no es un avance menor. No solo nos abre una puerta para entender cómo funciona realmente nuestro cerebro, sino que podría ser usado para crear una inteligencia artificial que apenas consuma energía.Hasta hace poco, cuando los científicos intentaban usar células cerebrales, se limitaban a cultivarlas en placas de Petri planas o en pequeños grupos que solo podían observar y estimular desde fuera. Pero el enfoque de Princeton le da la vuelta a esto por completo. Su idea fue meterse literalmente "dentro" de la red celular. Para lograrlo, fabricaron una malla tridimensional de cables metálicos y electrodos microscópicos, recubierta por una capa muy fina de epoxi. Esta estructura es tan flexible que no daña el tejido blando, funcionando como una especie de andamio. Sobre él, decenas de miles de neuronas han podido crecer y conectarse de forma natural, creando una red en 3D que puede procesar información.Un camino prometedor para el tratamiento de enfermedades neurológicasDe izquierda a derecha: Jim Sturm, Kumar Mritunhay y Tian-Ming FuAl estar todo tan bien integrado, el nivel de detalle que consiguieron al registrar y estimular la actividad de las neuronas no tiene precedentes. Durante más de seis meses, estuvieron observando cómo la red evolucionaba. Jugaron con ella, fortaleciendo unas conexiones y debilitando otras, hasta que consiguieron entrenar un algoritmo capaz de identificar patrones en los impulsos eléctricos. Hicieron varias pruebas: primero con patrones espaciales y luego con secuencias temporales. El sistema supo distinguirlos correctamente en ambos casos. Un éxito que ya tiene a los investigadores pensando en cómo ampliar el proyecto para que, en un futuro cercano, pueda encargarse de tareas poco complejas.Lo curioso de todo esto es que el proyecto no nació pensando en la IA. Los investigadores Tian-Ming Fu, James Sturm y Kumar Mritunjay querían, en un principio, responder preguntas básicas de neurociencia. Sin embargo, no tardaron en darse cuenta de que tenía entre manos una posible solución para el alto consumo de energía de la inteligencia artificial. Resulta que nuestro cerebro es tan eficiente que necesita apenas una millonésima parte de la energía que usan hoy las grandes IA para hacer tareas similares. Han creado un "ordenador" hecho de neuronas humanas: es espeluznante Estamos hablando de una tecnología con aplicaciones reales que podrían llegar a cambiar vidas. Como señala Mritunjay, estas redes neuronales biológicas en 3D nos van a ayudar a entender los grandes secretos de cómo procesa la información nuestra mente, pero además, podrían convertirse en una herramienta muy importante para comprender y tratar enfermedades neurológicas. .image img { width: 100% !important; height: auto !important; }