Concluía la feria taurina de Jerez con un rematado cartel, cuyo mayor aliciente consistía en la nueva comparecencia del auténtico ídolo de la afición, Morante de La Puebla , acompañado en esta ocasión por el veterano José María Manzanares, y el más novel, Juan Ortega , dos diestros de diferente corte pero de acreditada y reconocida solvencia. A los que les esperaba un encierro de Álvaro Núñez, vacada cuyo encaste siempre fue de los preferidos por las figuras del escalafón. Saltó al ruedo «Trampillo» , primero de la tarde, negro, tocado de pitones y algo bizco del derecho, al que Morante recibió genuflexo y al que meció la verónica con suprema lentitud y compás, para gallear después con estética y... Ver Más