Malditos roedores y el corrido mexicano

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Definitivamente hay personas que matan por un minuto de gloria y eso es lo que le ha pasado al presidente canario, el señor Clavijo. Cuando la mediocridad política es la principal característica de un personaje público de tal relevancia se cometen con bastante frecuencia errores que marcan de por vida una trayectoria. Y este es su caso, ante una emergencia sanitaria de extrema gravedad y con riesgo para la salud de un buen número de personas, entre ellos catorce españoles, a este señor solo se le ocurre imitar al Sr. Jinks, aquel gato de los dibujos animados al que siempre se le escapaban los ratones y terminaba exclamando “malditos roedores”.La actitud de Clavijo es una fiel expresión del  nivel que ha alcanzado la política en nuestro país donde apalear el muñeco de Sánchez se ha convertido en el deporte nacional. De nada sirve que la evidencia científica y el análisis del escenario arrojen resultados que convierten la afirmación de Clavijo sobre presuntos ratones nadadores en una versión bufa de la realidad y su negativa a atender a las personas con riesgo de enfermar en una muestra de insolidaridad solo comparable con  la que él acostumbra a denunciar cuando otras comunidades autónomas se niegan a recibir a menores migrantes llegados a las islas Canarias.Y todo una vez más por un puñado de votos porque no hay que olvidar que estamos a un año vista de las elecciones autonómicas donde Clavijo debe rendir cuentas ante la ciudadanía canaria de una gestión manifiestamente mejorable a la que ha contribuido su acuerdo con el Partido Popular. Clavijo con su esperpéntica actuación no es que haya rozado el ridículo sino que se ha sumergido totalmente en él.Y puestos a hablar de ridículos no hay que olvidarse del que ha protagonizado la presidenta Díaz Ayuso con su fallido viaje a México que está adquiriendo connotaciones de grave escándalo económico, diplomático y político. A nadie en su sano juicio se le ocurre llamar narco estado o narco dictadura al país que pretende visitar pocos días después y mucho menos una vez allí desatar las iras del país anfitrión ensalzando la figura de quien cometió graves atrocidades contra la población autóctona como fue el caso de Hernán Cortés.La verdad es que el viaje mexicano de Ayuso da para un corrido, una de las formas por excelencia de la cultura musical mexicana. Ha resultado que la pretendida marcha triunfal de la presidenta madrileña por tierras mexicanas, como si de una nueva conquistadora se tratara, se convirtió en un infierno desde el momento que sus anfitriones, la derecha mexicana del PAN, fue consciente de la gravedad de la situación que había generado la insensata provocación de Díaz Ayuso que anunció la cancelación de su gira oficial no sin antes disfrutar de las playas caribeñas a costa del dinero de los madrileños.Y a su vuelta a su burbuja madrileña más de lo mismo, la culpa es del malvado Sánchez confabulado con Morena, el partido de la presidenta mexicana. En la capital del reino todavía esperan que Ayuso de cuenta del coste del viaje y de sus días desaparecida en México por culpa de Pedro Sánchez, país de locos que diría Forges.Y mientras, en Andalucía, Moreno y el Partido Popular más preocupados por Fadi, su vaca talismán, que de la salud de los andaluces y andaluzas.