La mayoría de las personas asocia el Alzheimer con recordar el pasado remoto pero olvidar lo reciente. Esa intuición es correcta, pero incompleta: lo que falla primero no es la memoria en general sino la capacidad de aprender información nueva. Saber distinguir esa señal de los olvidos normales del envejecimiento es clave para una consulta a tiempo, porque el diagnóstico temprano cambia significativamente las opciones disponibles