"Es un peligro real": una experta avisa de la relación entre los virus ‘zombis’ del Ártico y el cambio climático

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El Ártico está acelerando. Y cuando hablamos de anomalías térmicas “brutales”, no es exagerado. Pero el peligro no es sólo la desaparición del hielo, es dejar libres virus... zombis.A la naturaleza le caemos regular y nos está devolviendo la factura del cambio climático en la descongelación del permafrost, y eso tiene consecuencias.Seguro que estás agotado de los virus de temporada. Que si la gripe o COVID, que si los hantavirus que te amargan un crucero, que si la gastroenteritis por dejar la ensaladilla al sol en verano... Pues prepárate, porque mientras tú estás preocupado por el resfriado de turno, la comunidad científica tiene la mirada puesta en el Ártico. Y no, no están buscando a Papá Noel: están vigilando zombis. Virus zombis del permafrost.¿Qué es el permafrost y por qué se está despertando?Empecemos por lo básico recordando algo de geología. El permafrost es esa capa de suelo, roca o tierra que ha permanecido completamente congelada durante millones de años en las regiones polares. Imagínatelo como el congelador de tu casa, pero a lo bestia: un entorno oscuro, sin oxígeno, frío y químicamente estable. El sitio perfecto para conservar cosas.A 35,000 year old saber-toothed kitten with preserved whiskers was discovered frozen in the Siberian permafrost.The cub on the right is of sabertooth belonged to the extinct genus Homotherium, while the left image shows a modern lion cub. Despite their differences, both belong pic.twitter.com/HLzgHysOMx— Nature is Amazing ️ (@AMAZlNGNATURE) May 15, 2026El problema es que el Ártico no es ajeno al termostato global. De hecho, se está calentando hasta cuatro veces más rápido que el resto del planeta. Ese "congelador " milenario se está descongelando a pasos agigantados. ¿Y qué pasa cuando desenchufas un congelador que lleva 50.000 años cerrado? Que lo que había dentro empieza a salir.No es ciencia ficción (pero tampoco es el apocalipsis)Cada cierto tiempo aparece el titular: “virus zombi liberado por el deshielo”. Y claro, entre The Walking Dead, una pandemia reciente y la amenaza de otras... el cerebro hace el resto. Pero vamos a poner orden: no estamos ante una invasión inminente de patógenos ancestrales. Artículo relacionadoEl cambio climático está alterando el sabor de lo comes y cada vez lo notaremos másLo que sí tenemos es una línea de investigación muy seria que está mirando de frente a un fenómeno nuevo. Y aquí entra la ciencia.Virus de hace 50.000 años… que aún funcionan Equipos de investigación han conseguido aislar virus antiguos del permafrost y “revivirlos” en condiciones de laboratorio. Algunos tienen más de 40.000 o 50.000 años. Esto no significa que estén infectando humanos ni que haya brotes asociados. De hecho, en los estudios se utilizan virus que infectan amebas, precisamente para evitar riesgos.¿Por qué hacerlo entonces?Porque entender cómo son, cómo funcionan y tiempo cuánto pueden permanecer viables es clave para evaluar riesgos reales. Es ciencia preventiva, no alarmismo.Sí, los virus están congelados, pero no sabemos la capacidad que tienen de infectarnos si los dejamos por ahí sueltos (ni para bien ni para mal)Y aquí un dato importante: la capacidad de supervivencia de estos virus depende de muchos factores. El frío extremo, la ausencia de luz y oxígeno, y la estabilidad del entorno han sido aliados perfectos para su conservación. Pero una vez fuera de ese “congelador natural”, la mayoría no lo tiene fácil.El verdadero problema no es (solo) el virusCentrarse únicamente en los “virus zombis”en ese suelo congelado es quedarse con la parte más llamativa, pero no necesariamente la más relevante. El deshielo del permafrost tiene otras consecuencias mucho más inmediatas y bien documentadas.Liberación de metano y CO₂: gases de efecto invernadero que aceleran aún más el cambio climático.Alteración de ecosistemas: desde microorganismos hasta grandes especies.Y otro melón microbiológico que no se cuenta mucho: hay virus y bacterias en ramas, plantas, huesos que entraron en un estado de criptobiosis (una especie de suspensión animada o latencia extrema) mucho antes de que el ser humano moderno inventara la agricultura... ¿cómo afectarían a nuestros cultivos?Hace 50.000 años ni el suelo, ni la vegetación ni la fauna ni los virus eran los mismos. Nos queda saber qué consecuencias tendría que ahora quedaran "libres".Un equipo de virólogos liderado por la Universidad de Aix-Marsella logró aislar y "revivir "en laboratorio varios de estos virus prehistóricos atrapados en el permafrost siberiano. El más antiguo de ellos tenía nada menos que 48.500 años. Y alucina: tras casi 50 milenios congelado, el virus seguía siendo perfectamente capaz de infectar a su objetivo (en este caso, amebas unicelulares).¿Puede esto convertirse en un problema de salud global?A día de hoy, no hay evidencia de que estos virus antiguos estén causando infecciones humanas. Pero eso tampoco significa que el riesgo sea inexistente.This is Pithovirus sibericum, a 30,00040,000-year-old virus that was frozen in ice during the Ice Age and completely disappeared from the outside world. However, scientists discovered it in Siberia in 2014, preserved in permafrost and still alive after thousands of years. It is pic.twitter.com/0KqPYNj127 Archaeo - Histories (@archeohistories) May 4, 2026El aumento de temperaturas, la expansión de actividades humanas en el Ártico (minería, transporte, explotación de recursos) y el contacto con estos entornos antes inaccesibles aumentan las probabilidades de exposición. Y la historia de las enfermedades infecciosas tiene una constante: cuando cambiamos el entorno, cambian las reglas del juego.Que no cunda el pánicoVamos a respirar hondo ya aplicar el criterio científico, que es el menos común de los sentidos. No son virus humanos (de momento): los virus que los científicos han revivido en los laboratorios infectan exclusivamente a amebas. No saltan a humanos ni a animales. Se estudian precisamente porque son modelos seguros para entender cómo afecta el congelador ártico a la estructura celular del virus.En 2016 el cadáver de un reno muerto por antrax quedó al descubierto por una ola de calor, 2000 renos murieronEl riesgo real no es un brote mañana por la mañana: el riesgo real es que el deshielo del permafrost coincide con un aumento de la actividad humana en el Ártico (minería, nuevas rutas marítimas, perforaciones petrolíferas). Si hay trabajadores en zonas donde se están desenterrando sedimentos biológicos milenarios, aumenta la probabilidad estadística de que ocurra un derrame (salto de especie) si apareciera un patógeno compatible con mamíferos.Ya pasó en 2016 en Siberia, cuando una ola de calor inusual derritió el permafrost y dejó al descubierto el cadáver de un reno que había muerto décadas atrás por ántrax (Bacillus anthracis). Las esporas de la bacteria, que son auténticas tanquetas de supervivencia, se reactivaron, afectando a miles de renos y provocando la hospitalización de varias personas. Eso no es ciencia ficción; fue bacteriología básica.Artículo relacionadoUnos científicos del CSIC descubren cómo los suelos ricos en biodiversidad bloquean bacterias dañinasLos microorganismos llevan miles de millones de años adaptándose a reglas del juego muy estrictas. Si cambiamos las reglas de golpe, el ecosistema responde de formas que no siempre podemos controlar en un laboratorio. Ni alarmismos, ni negacionismo: ciencia.Referencia de la noticia: Alempic JM, Lartigue A, Goncharov AE, Grosse G, Strauss J, Tikhonov AN, Fedorov AN, Poirot O, Legendre M, Santini S, Abergel C, Claverie JM. An Update on Eukaryotic Viruses Revived from Ancient Permafrost. Viruses. 2023 Feb 18;15(2):564. doi: 10.3390/v15020564. PMID: 36851778; PMCID: PMC9958942.