Este 2026 es un año importante para Manuel Benítez , pues en su vida se cumplen varias fechas redondas. El pasado 4 de mayo cumplió 90 años; hace ya diez que, de manera legal, es padre de Manuel Díaz 'El Cordobés' , aunque solo haga tres que mantienen una relación como padre e hijo; y también se cumple una década desde que tomó la decisión de divorciarse de quien fue su mujer durante 52 años, Martina Fraysse. Pero sus relaciones no son lo único que ha cambiado con el paso del tiempo: también lo han hecho su vida, sus decisiones y, entre ellas, las económicas. Desde que se reconoció legalmente la paternidad de Manuel Díaz, a este le corresponde una séptima parte del tercio de legítima, a repartir con sus seis hermanos. Así lo dicta la ley en España y, al margen de la relación personal que mantengan, así debe cumplirse. Nada indica que no vaya a hacerse, pero la realidad del patrimonio de Manuel Benítez hoy dista mucho de la que tenía hace unos años. En 2016 no constaba ninguna empresa ni propiedad a nombre del diestro. Antes de ese año —en el que su vida cambió tanto—, las dos empresas que tuvo a su nombre fueron 'Maribel 08 Inversiones SL', una sicav inmobiliaria que llegó a facturar 6,7 millones de euros y que también pertenecía a Martina y a sus hijos, y 'Cortauro SL', que compartía con su hermano. Ambas se dieron de baja en octubre de 2015. Una vez roto el matrimonio, el patrimonio familiar comenzó a reorganizarse. Benítez se puso al frente de 'Agromaquila Benítez SL', dedicada al alquiler de maquinaria y equipo de uso agrícola; de 'Fircaderpa SL', centrada en la gestión y administración de la propiedad inmobiliaria; y de 'Profaben XXI SL', dedicada a la promoción inmobiliaria. También ocupó el cargo de administrador único de 'Benifirga SL', dedicada al cultivo de cereales (excepto arroz), leguminosas y semillas oleaginosas. Ese mismo cargo lo desempeñó en 'El Cerro de la Casa de Don Luis SL' y 'Corbasa Dos S.XXI SL', dedicadas respectivamente a la selvicultura y explotación comercial, y al cultivo de cereales. En todas estas empresas participaban los cinco hijos fruto de su matrimonio, a excepción de la mayor, Maribel. Martina era únicamente secretaria y consejera de 'Fircaderpa SL', y continúa siéndolo a día de hoy: es el único vínculo societario que aún une al exmatrimonio. En 2017, Martina continuó invirtiendo en la explotación de fincas rústicas y ganaderas a través de dos nuevas empresas propias: 'Firga Dos SL 2016' y 'Firga Tres SL 2016'. En ambas, su hija Martina figura como presidenta y su hermano Julio como consejero delegado. Entre las dos sociedades han tenido a su nombre, durante estos años, 14 propiedades, en su mayoría fincas rústicas. Benítez, por su parte, está actualmente al frente de 'Benifirga SL', que en 2021 tenía un activo de 1,6 millones de euros. También es administrador único de 'Corbasa Dos S.XXI', dedicada a la explotación de fincas rústicas y ganaderas, cuyo patrimonio neto supera los tres millones de euros. Además, ha mantenido la actividad de 'El Cerro de la Casa de Don Luis SL', una empresa más modesta. En 2023 inició además una nueva actividad en solitario con 'Fyself SL', dedicada a «actividades de programación informática, actividades de consultoría informática, gestión de recursos informáticos, procesos de datos, hosting, actividades relacionadas y portales web», un sector, sin duda, sorprendente para sus inversiones. Pero quizá lo más llamativo es que en ninguna de sus empresas aparece el apellido Díaz. Es decir, tras reconocer legalmente a su hijo y separarse, Benítez tomó las riendas de numerosos negocios que hasta entonces no estaban a su nombre e incluso emprendió nuevos proyectos —el último, ya después de la reconciliación padre e hijo en 2023—. Sin embargo, aunque sus cinco hijos de apellido Fraysse, e incluso su exmujer, siguen ocupando un papel en su entramado empresarial, con Manuel Díaz ese paso aún no se ha dado. A estas alturas, quizá no llegue nunca. Tal vez no se ha planteado, quizá Benítez no ha querido, aunque lo más probable —atendiendo a la historia y a las palabras de ambos— es que haya sido Díaz quien haya preferido rechazar cualquier invitación a participar en asuntos relacionados con el dinero. Durante años, mientras reclamaba su paternidad, se le acusó de querer el dinero de su padre, mientras él siempre sostuvo, sin ambages, que no quería «ni un solo duro». Y, de hecho, siempre hizo su vida. Hoy resulta evidente que no lo necesita.