Es la contradicción más documentada del sector tecnológico de los últimos dos años. Lo publica Reuters el 14 de mayo de 2026 en una investigación que cubre The Next Web: Meta y Google financiaron con decenas de millones de dólares a organizaciones infantiles de confianza —entre ellas Sesame Workshop, Girl Scouts y Highlights Magazine— para que enseñaran a los niños a usar la tecnología con moderación, mientras simultáneamente las propias compañías diseñaban las apps que hacían más difícil para esos niños desengancharse.El contraste no es solo irónico. Es documentado. Reuters revisó declaraciones públicas y documentos internos que muestran que los materiales educativos financiados por las dos empresas llegaron a cientos de miles de niños y familias. Los niños aprendieron responsabilidad personal ante las pantallas. Las apps siguieron empujando la dopamina.Los programas, el dinero y los materialesEn 2024, Google se comprometió a gastar al menos 20 millones de dólares apoyando grupos que promueven el «bienestar digital», incluyendo específicamente a Highlights Magazine y Sesame Workshop. El dinero llegó a materiales con los que los niños aprenden a gestionar su tiempo de pantalla.El problema que siete padres detectaron al revisar los materiales de Highlights (lectores de 6 a 12 años) con Reuters: los materiales normalizan que los niños de esa franja de edad tengan smartphones, cuando la Academia Americana de Pediatría recomienda retrasar ese acceso hasta al menos los 13 años. «Antes de apagarte por la noche, pon tu dispositivo a dormir», dice el texto de uno de los ejercicios.Un worksheet de Google patrocinado en Scholastic preguntaba a los niños qué hacer si reciben un pop-up que dice «Has ganado un smartphone gratis! ¡Haz clic aquí!». Instrucción correcta, que enseña a reconocer estafas. Pero los críticos señalan que la premisa asume que el niño ya tiene un dispositivo y lo usa con autonomía, lo cual no es neutral en el debate sobre a qué edad los niños deben tener smartphones.El currículo de Girl Scouts para chicas de secundaria patrocinado por Meta aborda cómo las compañías usan datos de usuario para venderte productos o «influenciarte online.» Es contenido útil. También es una empresa con $381 millones en pagos de demandas a familias cuyos hijos fueron dañados por Instagram la que financia ese currículo.Las nuevas herramientas de supervisión parental que Meta anunció ayer en Family Center —vistas del algoritmo de Instagram de los hijos, tiempo de uso agregado— son el último paso de una estrategia que combina herramientas de control con financiación de educación digital. El patrón es consistente.La cita que lo resume todoRose Bronstein, madre cuyo hijo de 15 años murió por suicidio después de ser acosado en plataformas online, lo dijo con seis palabras a Reuters: «Es como si Sesame Street se asociara con Philip Morris para enseñar a los niños a fumar cigarrillos de forma segura.»La comparación es dura. También es específica: Philip Morris financió durante décadas programas de educación sobre el tabaco que la investigación posterior demostró que servían principalmente para normalizar fumar, retrasar regulaciones más estrictas y construir confianza en una industria con un producto dañino.Tiffany Munzer, autora principal de las directrices de medios digitales 2026 de la Academia Americana de Pediatría, fue más matizada con Reuters: el contenido de bienestar digital «es importante para niños y familias». Pero añadió: «Las compañías todavía necesitan eliminar funciones como las recomendaciones algorítmicas que hacen más difícil para los niños dejar el dispositivo.»Meta reforzó en octubre de 2025 los controles parentales para interacciones de adolescentes con IA en Instagram y pausó el acceso de teens a los AI characters en enero de 2026. El primer caso judicial por daños a menores llegado a juicio terminó con un veredicto de $6 millones contra Meta y Google conjuntamente.La investigación de Reuters conecta con el patrón más amplio de Meta en 2026: la compañía está invirtiendo entre 115.000 y 135.000 millones de dólares en capex este año, casi el doble de 2025. Los datos de atención de cientos de millones de usuarios —incluyendo los de los adolescentes— son el combustible.Mi valoraciónLas empresas tecnológicas financiando programas de «uso responsable» de sus propios productos es un fenómeno conocido desde la época de las grandes tabacaleras. Lo que hace interesante la investigación de Reuters no es el hallazgo en sí —cualquiera que lleve años cubriendo el sector podía predecirlo— sino la documentación específica: cuánto dinero, a qué organizaciones, qué dicen los materiales y qué contradicciones plantean.Lo que más me convence es la fuerza del argumento de Tiffany Munzer, que es más matizado que el de Bronstein: los materiales son útiles Y las compañías todavía necesitan cambiar el diseño de sus productos. Las dos cosas son ciertas. La crítica más honesta no es «esto es pura hipocresía» sino «esto sustituye los cambios estructurales necesarios con la responsabilidad individual del usuario más débil: el niño».Lo que más me preocupa es el efecto sobre la credibilidad de las instituciones. Highlights Magazine y Sesame Workshop llevan décadas siendo referentes de confianza en la educación infantil. Cuando esas instituciones reciben dinero de empresas cuyo modelo de negocio depende de maximizar el tiempo de atención de los niños, esa confianza se erosiona, quieran o no.Lo más significativo es el pattern histórico. La industria tabacalera usó exactamente esta estrategia durante décadas para retrasar regulaciones más estrictas. Los paralelos no son perfectos, pero son suficientemente específicos para que la analogía de Bronstein no sea retórica.Preguntas frecuentes¿Cuánto dinero han invertido Meta y Google en estas organizaciones infantiles?Google se comprometió en 2024 a gastar al menos $20 millones apoyando grupos que promueven el «bienestar digital», incluyendo Highlights Magazine y Sesame Workshop. Ni Meta ni Google revelaron a Reuters la cuantía exacta de sus aportaciones a cada organización.¿Tienen Meta y Google control editorial sobre los materiales que financian?Sesame Workshop dijo a Reuters que Google no tuvo control sobre sus materiales educativos de bienestar digital. Ejecutivos de Google dieron consejo antes del inicio del desarrollo del contenido, pero no durante él. La posición de Meta sobre los materiales de Girl Scouts no fue detallada en la misma medida por Reuters.¿Qué resultados legales han tenido las demandas contra Meta y Google por daños a menores?Reuters señala que el primer caso llegado a juicio terminó con un veredicto de $6 millones contra Meta y Google conjuntamente. Hay múltiples demandas en curso en distintos estados de EE.UU., y en España el Ministerio de Consumo ha abierto investigaciones sobre el diseño adictivo de las apps de Meta.La noticia Meta y Google pagaron a Sesame Street, Girl Scouts y Highlights para enseñar moderación digital mientras diseñaban apps adictivas fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.