José María López-Puerta es jefe de la Unidad de Raquis en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla y uno de los mejores cirujanos españoles en el campo de las patologías de la columna vertebral. Como investigador, participa en varios proyectos sobre regeneración de tejidos y presidirá, a partir del próximo 3 de junio, el 40 Congreso de la Sociedad Española de Columna Vertebral, que se celebrará en Sevilla. -¿La tecnología puede acabar con ese médico tradicional que miraba a los ojos de los pacientes y le preguntaba por su familia antes de explorarlo? -Ese es un tema de debate en nuestra profesión. Y yo siempre he intentado destacar esa función humanista de los médicos. La enfermedad no es robótica sino humana. A veces la tecnología y la masificación pueden deshumanizar al sistema sanitario y algunos médicos piensan que la «tablet» lo va a solucionar todo. A veces el paciente no te pide que lo cures y otras veces hay enfermedades que no tienen cura. En otras ocasiones lo que el médico piensa qué querría hacer al paciente no es lo que el paciente quiere porque es una cirugía muy arriesgada. Y hay que veces que el paciente prefiere hacer menos de lo que nosotros querríamos hacer. Hay que escuchar al paciente. La tecnología ayuda pero también deshumaniza. Nada es perfecto. - ¿Hay que buscar el equilibrio entre tecnología y medicina tradicional? -Sí. Hay que apagar a veces la tablet, mirar al paciente, atenderlo, explorarlo. Siempre hay que mantener la exploración del paciente y una vez que todo eso ha terminado, apoyarnos en la tecnología para toma de decisiones. Siempre pensando en que la toma de decisiones sea lo más beneficiosa para el paciente. -¿Cómo son los pacientes de ahora comparados con los de hace veinte años? -Son más conocedores, tienen más información y son más exigentes con los resultados. Pero son comprensivos, siempre y cuando lo atiendas bien y le expliques todo. Si lo tratas con tecnología y desdén, lógicamente rechazan ese tratamiento. Pero incluso aquellos pacientes que no van bien, o que no tienen salida porque sus enfermedades no tienen curación, vienen a verte para que les prestes un poco de conversación. Y eso es importante y les ayuda. Yo siempre digo a los residentes que a los pacientes hay que citarlos, aunque tengan una enfermedad terminal, porque siempre les ayuda poder hablar con un médico. Les da esperanza que los escuchen. -¿Muchos pacientes vienen de casa con el doctor Google memorizado? -Sí. Pero Google, ChatGPT o la IA se nutren de lo que hay en la Red, donde se encuentran muchas cosas erróneas, además de otras bien fundamentadas. Veo muchas cosas sesgadas en Internet en cuestiones de salud y ChatGPT no sabe diferenciarlas. Lo mezcla todo y no tiene criterio. -¿Cuál ha sido su caso más difícil como cirujano? -El Virgen del Rocío de Sevilla es un hospital de referencia en patología de escoliosis, sobre todo por debajo de 18 años, y de tumores de columna. Hemos tenido tumores de columna muy complejos que han implicado a casi todo el hospital y que han sido grandes retos terapéuticos. Uno de ellos fue el de una mujer con un gran tumor sacro de casi ocho kilos a la que tuvimos que desmontar la columna. Y a otro paciente con otro tumor tuvimos que quitarle cuatro o cinco vértebras a la vez. La primera duró 20 horas y hay que generar muy bien las expectativas del paciente. ¿A veces mejor no operar? -Sí. Lo importante es explicarle bien todo al paciente y llegar a un consenso. A veces una operación deja tal cantidad de secuelas que puede que no merezca la pena. O sea, hay que saber parar. Y a veces es más difícil parar. De joven, quieres operar todo; luego, con la edad, vas aprendiendo y vas regulando gracias a la experiencia de los resultados que obtienes. Eso no viene en los libros. -¿Se valora la experiencia en los hospitales como se debiera? -Hemos jubilado a muchos médicos en muy buenas condiciones mentales y físicas y no encontramos para ellos un estadio intermedio en el que no estén sometido a una actividad brutal de operar cinco días a la semana. El médico emérito podría guiar a muchos profesionales porque los resultados en medicina se ven al final de una carrera profesional. Y estos profesionales con esa experiencia pueden ahorrarle 20 o 30 años a un médico joven. -¿Los alumnos de Medicina actuales están perdiendo la vocación de las generaciones anteriores? -Vocaciones hay pero lo que hay que hacer es no quitarle la esperanza a la gente. No hablarles mal continuamente de la medicina, no hablarles mal de la remuneración económica. No todo es material ni todo debe ser altruismo. La gente tiene que estar confortable en los hospitales, tienen que tener buenos contratos para poder desarrollar su trabajo, su tarea profesional y que no tengan necesidad de buscar otras alternativas. Y, además, que puedan dedicarse a la investigación, que es muy importante en nuestro campo. -¿Se está poniendo especial énfasis en lo malo de la profesión médica? - Las condiciones de los médicos son malas en general porque trabajan muchas horas y han de pasar por un periodo formativo muy largo. Los contratos a veces son muy precarios. Y los sueldos no son equiparables a los sueldos de nuestros colegas europeos. Todo es mejorable pero hay que trabajar junto con la administración para mejorarlo y luego crear una esperanza. -Hacen falta médicos de familia y es la especialidad menos escogida por los MIR, año tras año... -Es que hay que hacer atractiva la medicina de familia para que eso no suceda. Porque no todo el mundo quiere ser un cirujano metido en un quirófano con una luz artificial 14 horas al día. -¿Y cómo se puede hacer atractiva la medicina de familia? -Con buenos contratos y unos centros de salud dignos. Y conectándolos mejor con los hospitales para que no estén tan aislados del mundo hospitalario y tengan la mejor interacción con los especialistas. Hay muchos pacientes que mandan a los hospitales y que no necesitan un súper especialista. El médico de familia debe tener un papel preponderante en el tratamiento. -Las dos preferidas de las últimas promociones de los MIR son dermatología y cirugía estética... -Vivimos en un mundo donde lo estético, lo plástico, lo visible, con todo lo que son las redes sociales, está muy demandado. Y lógicamente los chicos que hacen medicina pues son seres humanos y tienden a lo más demandado porque saben que va a encontrar trabajo más fácil y ganar más dinero. Hay que hacer atractiva la otra parte y ese es el papel de la Administración porque es muy importante la labor del médico de familia, al que corresponde resolver el 80% de las patologías.