La organización ecologista Verdemar EA continúa trasladando a los eurodiputados su preocupación por el impacto que el acuerdo sobre Gibraltar podría tener sobre uno de los espacios naturales más sensibles del continente.En su redacción actual, el texto podría, según la entidad, "destrozar" la Zona de Especial Conservación (ZEC) Estrecho Oriental, un enclave integrado en la Red Natura 2000 y vinculado directamente al Lugar de Importancia Comunitaria ES6120032, perteneciente a la región biogeográfica mediterránea.La ZEC Estrecho Oriental no es un espacio cualquiera. Se trata de la principal herramienta de conservación de la biodiversidad en el marco de la Unión Europea en esta zona, cuya protección emana directamente de la Directiva Hábitats (92/43/CEE) y de la normativa comunitaria, que obliga expresamente a prevenir cualquier deterioro significativo de estos espacios. Para Verdemar, lo que está ocurriendo en la zona no solo vulnera esa normativa, sino que exige una respuesta institucional urgente y coordinada.Una denuncia que llega con imágenes realesCon el objetivo de dar visibilidad a lo que describe como "graves hechos" que ocurren en la zona, Verdemar EA ha elaborado un vídeo, Lo que Gibraltar no quiere explicar, montado íntegramente con fotografías e imágenes tomadas por la propia organización a lo largo de los años. El material está disponible en su web y se ha difundido en dos versiones —en español e inglés— para llegar al mayor número posible de instituciones y ciudadanos europeos. Según la entidad, "todo lo que se expone en el vídeo está basado en imágenes reales tomadas en una zona protegida por la Red Natura 2000" y "refleja fielmente la situación que vivimos día a día".La organización lo expresa con contundencia: "Está en juego la sostenibilidad y la protección efectiva de un espacio de altísimo valor ecológico que constituye patrimonio común europeo. Su defensa compete a todas las instituciones de la Unión." Con ese mensaje, los ecologistas buscan implicar directamente al Parlamento Europeo en la resolución de un conflicto medioambiental que, aseguran, lleva años sin recibir respuesta suficiente.Uno de los problemas más graves y más antiguos que denuncia Verdemar es el de los vertidos de aguas residuales sin tratar al mar. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ya sancionó al Reino Unido en 2017 por carecer de planta depuradora en Gibraltar. Sin embargo, nueve años después, la infraestructura sigue sin construirse y los vertidos al mar continúan produciéndose con total impunidad, según la organización, en aguas que forman parte de un espacio natural protegido.El bunkering, un riesgo constante de contaminación por hidrocarburosA esta situación se suma el peligro derivado de las operaciones de bunkering —el suministro de combustible entre buques— que se realizan en la zona. Las colisiones entre embarcaciones han provocado en los últimos años numerosos vertidos de hidrocarburos en pleno Estrecho. Verdemar documenta varios incidentes concretos: el del SM Kestrel y el MV Diamond Star el 18 de marzo de 2025; el del Gloria Maris y el HMM St. Petersburgo el 4 de diciembre de 2024; el del Gas Venus el 1 de agosto de 2023; el del OS 35 y el Adam LNG el 29 de agosto de 2022; el del MA Ghent el 12 de febrero de 2021; y la explosión de tanques slop en el puerto de Gibraltar el 31 de mayo de 2011.Pero la denuncia no acaba ahí. Verdemar señala también la ejecución de rellenos de terrenos en aguas donde habitan especies protegidas, como la Patella ferruginea, utilizando para ello escombros de obra y mezcla de materiales contaminantes. Entre los proyectos señalados destacan el Proyecto Eastside, actualmente en ejecución, con una extensión de 460.000 metros cuadrados; el Proyecto Coaling Island, también en marcha, con 60.000 metros cuadrados; y el Proyecto Westview, aún en fase de proyecto, con 47.000 metros cuadrados. La organización añade que estas actuaciones incluyen inversión extranjera de presunta dudosa procedencia, y menciona expresamente al empresario vietnamita Tuan Tran Han.Ante todo ello, Verdemar EA insiste en que la negociación del acuerdo sobre Gibraltar no puede avanzar ignorando el estado de degradación ambiental que sufre la ZEC Estrecho Oriental.La organización considera que las instituciones europeas tienen la obligación legal y moral de exigir el cumplimiento de la normativa comunitaria de protección de la naturaleza antes de suscribir cualquier marco de relación con el territorio gibraltareño. La pelota, concluyen, está ahora en el tejado del Parlamento Europeo.