Foto: ANILa concesión Vía Sumapaz inició los trabajos de mantenimiento mayor en la unidad funcional 8 del corredor Bogotá-Girardot, tramo comprendido entre el puente de La Despensa, en Soacha, y el sector de El Muña, en Sibaté. Las intervenciones se desarrollarán durante aproximadamente seis meses y estarán enfocadas en la rehabilitación del pavimento rígido y flexible, con el objetivo de conservar las condiciones de seguridad vial y confort para los usuarios.En conversación con Valora Analitik, Fabian Lacouture, director senior técnico de la concesión, explicó que estas labores hacen parte de un cronograma previsto desde la etapa de diseño y construcción del proyecto. Según indicó, la unidad funcional 8 fue una de las primeras en ejecutarse dentro del contrato de concesión y su intervención inicial se realizó entre 2018 y 2019.“Nosotros ejecutamos la unidad funcional 8 entre 2018 y 2019. Allí se hizo la rehabilitación del corredor, se construyó el tercer carril entre Sibaté y El Muña, además de puentes vehiculares y peatonales”, señaló Lacouture.El directivo explicó que, una vez se concluyen las obras de construcción y rehabilitación, comienza un proceso permanente de seguimiento técnico al comportamiento del pavimento. Ese monitoreo permite establecer cuándo deben iniciarse mantenimientos preventivos y correctivos antes de que el deterioro afecte la operación de la vía.“Los pavimentos tienen una vida útil determinada por el tráfico y el tiempo de uso. Por eso existen mantenimientos programados y mantenimientos mayores que se realizan antes de que el daño sea visible para el usuario”, afirmó.Actualmente, las intervenciones se concentran en dos tipos de pavimento. En las zonas de concreto rígido, ubicadas principalmente en Soacha y algunos sectores específicos del corredor, se adelantan demoliciones de losas deterioradas para reemplazarlas por nuevas estructuras. Adicionalmente, se ejecutan sellos de juntas y reparaciones parciales de fisuras y esquinas dañadas.“En la calzada Bogotá-Girardot estamos haciendo demolición de losas deterioradas y reemplazo por concreto nuevo. También se están reparando juntas y fisuras para garantizar el comportamiento adecuado de la estructura”, detalló Lacouture.En los sectores donde existe pavimento flexible, es decir, asfalto, las actividades incluyen fresado y reposición de carpeta asfáltica en puntos donde los indicadores técnicos muestran desgaste o pérdida de confort.“Lo que hacemos es intervenir los tramos donde los indicadores incumplen los niveles establecidos en el contrato. El objetivo es mantener condiciones óptimas para la seguridad vial y para la comodidad de los usuarios”, agregó.De acuerdo con el concesionario, estos mantenimientos hacen parte de la operación normal de la concesión y se repetirán periódicamente durante la vigencia del contrato, que se extenderá hasta 2046. Lacouture precisó que la frecuencia de las intervenciones depende principalmente del volumen de tráfico que soporta la carretera.“Entre más tráfico tenga la vía, más rápido se desgasta el pavimento. Pero eso está contemplado dentro de la programación de mantenimiento y hace parte de las obligaciones del concesionario”, explicó.Las obras totales de la concesión supera el 65 % de avances. Foto: ANIIntervenciones preventivas y monitoreo permanenteFabian Lacouture indicó que el mantenimiento de la unidad funcional 8 responde a un diseño estructural elaborado desde la etapa inicial del proyecto. Según explicó, los estudios contemplaban que después de siete años sería necesario ejecutar labores de rehabilitación mayor.“Ese diseño tenía previsto un periodo de vida útil de siete años. Lo que se estimó desde el principio fue que, después de ese tiempo, debía iniciarse nuevamente un proceso de fresado y reposición del asfalto”, señaló.El directivo explicó que el seguimiento al estado de la vía se realiza mediante mediciones semestrales que son verificadas por la interventoría y por la propia concesión. Entre los indicadores evaluados se encuentra el IRI, parámetro internacional que mide la regularidad superficial del pavimento y el nivel de confort de circulación.“Muchas veces el usuario no percibe el deterioro, pero los indicadores técnicos sí muestran cuándo es necesario intervenir. Nosotros no esperamos a que la vía falle; hacemos mantenimientos preventivos antes de que aparezcan daños mayores”, afirmó.Según Lacouture, el mantenimiento programado permite evitar deterioros estructurales que podrían implicar cierres prolongados o afectaciones más severas para la movilidad.Las labores se desarrollan principalmente en horario nocturno para reducir el impacto sobre el tránsito vehicular. Sin embargo, las actividades en pavimento rígido requieren tiempos más extensos debido al proceso de fraguado del concreto.“El pavimento rígido necesita un manejo especial porque después de fundir el concreto debemos esperar a que alcance la resistencia adecuada antes de habilitar nuevamente el tráfico. Dependiendo del tipo de concreto, eso puede tardar entre uno y tres días”, explicó.En contraste, los trabajos sobre pavimento flexible tienen tiempos de ejecución más cortos.“Cuando hacemos fresado y reposición de asfalto, normalmente podemos habilitar el paso la misma noche o en la mañana siguiente. Esa es la principal diferencia frente al concreto”, añadió.La concesión aseguró que, una vez finalicen estas actividades, no se tienen previstas nuevas obras de construcción en la unidad funcional 8, ya que las intervenciones actuales corresponden únicamente al mantenimiento mayor contemplado dentro de la operación del corredor.Vía Bogotá – Girardot. Foto: Valora AnalitikTramos intervenidos y coordinación con otras obrasUno de los aspectos que más inquietud genera entre los usuarios tiene relación con la coexistencia de las obras de mantenimiento de Vía Sumapaz y los trabajos asociados al proyecto de TransMilenio hacia Soacha.Frente a esto, Lacouture aclaró que ambos proyectos son independientes, aunque coinciden en algunos sectores del corredor.“Desde el puente peatonal de La Despensa hasta el sector conocido como El Tropezón, en sentido Bogotá-Girardot, nosotros realizaremos intervenciones tanto en pavimento rígido como flexible”, indicó.No obstante, entre El Tropezón y Maiporé las obras corresponden al proyecto de TransMilenio y están bajo responsabilidad de otro contratista.“En ese tramo no hacemos intervenciones porque allí se está construyendo una nueva sección vial asociada al proyecto de TransMilenio”, explicó.Posteriormente, desde Maiporé hasta antes del sector de El Muña, las actividades vuelven a estar a cargo de la concesión Vía Sumapaz.“Allí tenemos pavimento flexible en ambas calzadas y estaremos ejecutando mantenimiento mayor durante estos meses”, puntualizó.El concesionario también reiteró que las obras de ampliación y tercer carril del corredor Bogotá-Girardot finalizaron oficialmente en abril de 2025.“Las obras de construcción terminaron el 11 de abril de 2025. Desde esa fecha entramos en una etapa de verificación y atención de observaciones por parte de la interventoría”, afirmó Lacouture.El directivo explicó que los contratos de concesión de cuarta generación contemplan una fase posterior a la construcción, durante la cual se revisa el cumplimiento técnico de las obras ejecutadas.“Después de terminar la construcción se inicia un periodo de verificación que puede durar varios meses. Durante ese tiempo se atienden observaciones y ajustes menores en diferentes puntos del corredor”, señaló.Por esa razón, los usuarios continúan observando cuadrillas de trabajo en distintos sectores de la vía, aunque las obras principales ya concluyeron.“Lo que hoy encuentran los usuarios son actividades normales de operación y mantenimiento: pintura vial, cambio de defensas metálicas, limpieza de obras hidráulicas y atención de observaciones”, explicó.Túnel Sumapaz en vía Bogotá – Girardot. Foto: Concesión Vía SumapazLluvias y operación permanente del corredorLa concesión también advirtió que las fuertes lluvias registradas durante los últimos meses han incrementado las labores de mantenimiento y atención sobre el corredor vial.Según Lacouture, las precipitaciones han obligado a ejecutar limpiezas constantes de drenajes, retiro de material por deslizamientos y controles preventivos en taludes.“Estamos enfrentando temporadas de lluvia muy fuertes que generan afectaciones normales en corredores de montaña. Eso implica intervenciones permanentes para mantener la vía operativa y segura”, manifestó.El directivo agregó que muchas de estas actividades requieren cierres parciales de carril para proteger tanto a los trabajadores como a los conductores que transitan por la carretera.“Cada vez que debemos intervenir una defensa metálica, limpiar una obra hidráulica o atender un deslizamiento, es necesario implementar planes de manejo de tráfico y cierres parciales”, indicó.La concesión reiteró que todos los trabajos están coordinados con las autoridades de tránsito y cuentan con señalización temporal para minimizar riesgos durante la ejecución de las obras.Asimismo, recomendó a los usuarios programar sus desplazamientos con anticipación, respetar los límites de velocidad en zonas intervenidas y atender las indicaciones del personal operativo.Finalmente, Fabian Lacouture insistió en que el objetivo principal de estas actividades es garantizar que el corredor Bogotá-Girardot mantenga condiciones adecuadas de movilidad durante toda la vigencia de la concesión.“Lo más importante para nosotros es asegurar que la vía opere bajo estándares adecuados de seguridad vial y confort para todos los usuarios. Ese es el propósito de estos mantenimientos”, concluyó.