Sevilla cuenta ya con 9.297 jacarandas tras incorporar 867 nuevos ejemplares en los últimos tres años, un crecimiento que supera el umbral del 10% en ese mismo intervalo temporal y que refuerza la presencia de una de las especies más reconocibles del paisaje urbano de la ciudad esta primavera. De mantener dicho ritmo de plantación, se superaría la barrera de las 10.000 plantaciones de este tipo para el año 2029, pero esto son sólo estimaciones, ya que cada una de las campañas cuenta con una planificación distinta de la anterior. En plena floración primaveral, calles, plazas, parques y avenidas vuelven estos días a teñirse de violeta, ofreciendo una de las imágenes más características de Sevilla durante los meses de mayo y junio. La jacaranda mimosifolia, originaria de Sudamérica, concretamente de Bolivia, Brasil y el noroeste de Argentina, llegó a Sevilla a principios del siglo XX. Desde entonces, su excelente adaptación al clima sevillano ha favorecido su expansión por calles, plazas, parques y avenidas, hasta convertirse en una de las especies más abundantes y apreciadas de la ciudad. Actualmente, la jacaranda representa el 3,53% del total del arbolado urbano y es la quinta especie más numerosa de Sevilla , solo por detrás del naranjo ( Citrus x aurantium ), el almez ( Celtis australis ), la melia ( Melia azedarach ) y la tipuana ( Tipuana tipu ). Entre los puntos donde se ha reforzado de forma más destacada la presencia de esta especie figuran los Jardines de Cruz del Campo, en el distrito Nervión, con 94 jacarandas; el Parque de Amate, en Cerro-Amate, con 72 ejemplares y la Alameda de Hércules, en el Casco Antiguo, con 39 jacarandas plantadas en su caso. Aunque esta especie florece dos veces al año, una en primavera y otra, más discreta, en otoño, es durante los meses de mayo y junio cuando alcanza su máximo esplendor, tal y figura en el histórico del Consistorio hispalense. En esta época, la floración resulta especialmente intensa porque se produce antes de que el árbol desarrolle completamente sus hojas, lo que potencia aún más el efecto visual de las copas violetas. Desde el punto de vista técnico, la jacaranda es además una especie bien adaptada al clima y al entorno urbano de Sevilla. Su copa ligera, no excesivamente densa, y la renovación parcial de sus hojas permiten generar sombra sin crear una cobertura completamente cerrada, favoreciendo el paso del aire en calles y avenidas. En alineaciones consolidadas, esta característica puede contribuir también a la evacuación de gases contaminantes del tráfico, al tiempo que aporta beneficios ecosistémicos asociados al arbolado urbano, como la mejora del confort térmico, la generación de sombra y el valor paisajístico. Además, la jacaranda es considerada una especie indicadora de las condiciones climáticas anuales, ya que su floración está muy condicionada por la temperatura. Así, los inviernos más cálidos pueden provocar un adelanto en la aparición de las flores. La delegada de Parques y Jardines, Evelia Rincón, ha destacado que «las jacarandas forman parte de la identidad visual de Sevilla y son uno de los árboles más apreciados por los sevillanos». En este sentido, ha señalado que «su floración convierte calles, plazas y avenidas en espacios más agradables y reconocibles, reforzando además el valor ambiental y paisajístico del arbolado urbano». El Ayuntamiento de Sevilla, a través del Servicio de Parques y Jardines, continúa trabajando en la conservación y ampliación del arbolado urbano mediante nuevas plantaciones, cuya campaña se encuentra en su fase final; labores de mantenimiento y actuaciones de mejora orientadas a reforzar la infraestructura verde de la ciudad.