Robots que sienten como humanos: crean el primer músculo artificial con sentido del tacto

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El mundo de los robots humanoides está a punto de dar un salto sin precedentes gracias a un nuevo músculo artificial inteligente, que es capaz de sentir y moverse simultáneamente, lo que permitirá hacer robots más realistas. Inspirado en los complejos biológicos de músculos y tendones humanos, este avance integra canales de metal líquido dentro de un elastómero de cristal líquido. Al recibir estimulación eléctrica, el material se contrae para generar movimiento, pero al mismo tiempo es capaz de medir su propia fuerza interna y longitud en tiempo real. Este avance ha sido publicado en la revista Advanced Materials; permite procesar señales motoras y sensoriales al unísono, imitando a la perfección el funcionamiento del sistema nervioso de los seres vivos.La importancia de este músculo está en la creciente demanda de tecnologías robóticas más sofisticadas en sectores como la logística avanzada, la asistencia médica, la rehabilitación y, por supuesto, los robots humanoides. Hasta ahora, la industria requería sistemas capaces de manipular objetos con extrema delicadeza y percibir el entorno para interactuar de forma segura con los humanos. Sin embargo, los músculos artificiales actuales que había hasta ahora tenían una gran limitación, lo que obligaba a los ingenieros a añadir sensores externos y sistemas de control sumamente complejos, creando la necesidad de encontrar nuevos materiales inteligentes.Un diseño innovador que imita la unión natural de tendones y músculosComparado cómo funciona un musculo de un humano con el creado por el equipo del profesor Yong-Lae ParkCon el fin de buscar una solución, un equipo liderado por el profesor Yong-Lae Park, de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Seúl, ha ideado una estructura única que dota a los materiales de "inteligencia física". El diseño consta de una sola pieza donde se conectan en serie dos tipos de materiales con propiedades distintas: un LCE isotrópico que actúa como tendón y un LCE neumático que hace las veces de músculo. En su interior, albergan dos canales de metal líquido con misiones muy claras. Uno de ellos funciona como un motor activo, induciendo la contracción mediante calor, mientras que el segundo opera como un sensor de alta precisión para detectar cualquier deformación o fuerza aplicada, eliminando la necesidad de instalar componentes externos para que el sistema sepa cómo se está moviendo.Las pruebas prácticas de este tejido artificial han resultado ser un éxito a la hora de manipular objetos. Los investigadores consiguieron equipar dedos robóticos y sistemas de agarre con este material, demostrando que pueden sujetar objetos con suma delicadeza y, aún más impresionante, distinguir de manera autónoma tanto la rigidez como el tamaño de lo que están tocando. Para perfeccionar sus movimientos, el equipo configuró dos de estos músculos artificiales en un par antagónico, es decir, operando en direcciones opuestas tal y como lo hacen los bíceps y tríceps de un humano. Tal y como señala el profesor Park, replicar la textura y función de la biología permitirá a las máquinas interactuar con su entorno con una sensibilidad y flexibilidad hasta ahora inalcanzables. Ahora, su equipo tiene la mirada puesta en el futuro y está trabajando en la optimización estructural del material y en el desarrollo de tecnologías de enfriamiento activo para acelerar la velocidad de respuesta del músculo. A su vez, Jiyeon Cho, autora principal del estudio, está llevando a cabo varias investigaciones centradas en la fabricación automatizada de estos músculos, un paso muy importante que allanará el camino hacia su producción a gran escala..image img { width: 100% !important; height: auto !important; }