Un mundo angustiado por las estrecheces de crudo ha acelerado su transición energética con la certeza de que dos crisis de suministro en un lustro, primero por Ucrania y ahora Irán, descalifican los combustibles fósiles como fiables. Aún con la firma de la paz inmediata, el tráfico marítimo necesitará meses para normalizarse. Y en la forzosa revolución verde todos los caminos conducen a China, ganadora de un conflicto en el que las filas republicanas vieron, paradójicamente, un demoledor ataque a la seguridad energética de su rival. El caudal de exportaciones verdes acrecientan la influencia energética y geopolítica china.Seguir leyendo....