Desde el dolor, pero también desde la indignación, Carlo Sommacal, marido de Monica Montefalcone y padre de Giorgia, ha dado un paso adelante para denunciar las versiones que se están difundiendo sobre lo ocurrido en el accidente de buceo en Maldivas. “Estoy harto de escuchar mentiras sobre la tragedia que involucra a mi esposa y a mi hija. Basta ya, voy a hablar”, afirma Sommacal, devastado por la desaparición de dos de los pilares de su vida. “Mi alma, mi vida, están perdidas en las Maldivas, y cada vez que vibra mi teléfono, espero que sea Mónica, diciéndome que está sana y salva en algún atolón remoto con nuestra hija”, relata.El primer aviso le llegó el jueves, a través de una llamada de la Embajada de Italia en Colombo. Al principio ni siquiera contestó, porque el número le pareció extraño. Después, según cuenta, le explicaron que estaban intentando aclarar qué había ocurrido. Desde entonces, asegura que ha mantenido varios contactos con la embajada, que le informa sobre las labores de búsqueda. Aunque le han trasladado que ya no tienen esperanzas, él se resiste a rendirse. “Cada vez que recibo un mensaje de WhatsApp, pienso que son ellos. Quizás estén atrapados en una burbuja de aire. O quizás me estén escribiendo después de llegar a la playa”, dice.“No es cierto”: el golpe añadido de los rumoresUno de los momentos más duros llegó cuando su hijo se derrumbó tras escuchar en televisión que habían encontrado el cuerpo de Monica. Sommacal lo niega tajantemente. “No es cierto. Hablé con la embajada: el único cuerpo recuperado es el de Gianluca. Mañana continuarán la búsqueda”, explica.Por ese motivo, asegura que le han recomendado no seguir leyendo las redes sociales y esperar únicamente las comunicaciones oficiales. En medio de la incertidumbre, Sommacal se aferra a la preparación de su esposa, a quien describe como una buceadora extraordinaria y extremadamente prudente.🔵 #Maldive La Procura di Roma ha aperto un'inchiesta sulla strage dei 5 sub. Finora trovato solo il corpo di Gianluca Benedetti. La testimonianza di Carlo Sommacal, marito di Monica Montefalcone e papà di Giorgia; entrambe ancora non ritrovate pic.twitter.com/ZKIr1TmAjt— Rai Radio1 (@Radio1Rai) May 16, 2026“La preparación de Mónica. Jamás ha puesto a nadie en peligro. Es una de las mejores buceadoras del mundo. Concienzuda. Extremadamente bien preparada. Meticulosa”, subraya. También descarta que hubiera asumido un riesgo innecesario con su hija o con sus alumnos, a quienes, según él, trataba casi como si fueran sus propios hijos.Sommacal insiste en que no estaban allí como simples turistas. Según explica, el grupo se encontraba en Maldivas por motivos de investigación. Monica llevaba años estudiando corales, arrecifes y los efectos del cambio climático. Algunos trabajaban a diez metros de profundidad, otros a cinco, y otros practicaban esnórquel mientras recopilaban datos, elaboraban transectos, tablas, estudios y publicaciones.“Algo debió de ocurrir ahí abajo”El marido de Monica rechaza de plano una de las versiones que más le ha dolido escuchar. “Para empezar, es mentira que bucearan con mal tiempo. Algo debió de ocurrir ahí abajo. Quizás alguien tuvo problemas. Quizás los tanques. No tengo ni idea y estoy esperando a que las autoridades me lo digan”, sostiene.También tiene claro cómo habría reaccionado su esposa si alguien hubiese estado en peligro. “Cualquier cosa para salvar a alguien, incluso las consecuencias más extremas. No habría abandonado a nadie. Al igual que los demás. Existía una alianza entre todos ellos”, afirma.Hotel en MaldivasSobre la experiencia de Monica, Sommacal es rotundo. “Las tenía todas. Y cuando digo todas, me refiero a todas”, responde al hablar de sus certificaciones. Recuerda incluso que ella le desaconsejaba hacer determinadas inmersiones si no estaba preparado. “Quienquiera que estuviera allí abajo con ella tenía que estar preparado. Ella, en cambio, era una sirena”, añade.Fuera y dentro del agua, la describe como una mujer completamente entregada al mar. “El agua era su verdadero medio. Tenía 64 latidos en tierra y 48 bajo el agua. Nunca la vi entrar en pánico”, recuerda. Para ella, asegura, el mar no era una afición, sino su vida: clases, proyectos, tesis e investigación.Buceo en Bali, en una imagen de la web de turismo del país.Giorgia, su hija, estaba a punto de graduarse en ingeniería biomédica en apenas un mes. En Maldivas ayudaba a su madre con la toma de muestras y no era la primera vez que buceaba allí con ella. “Eran como hermanas en el agua; hicieron más de 500 inmersiones juntas. Vivían en simbiosis. Giorgia seguía los pasos de su madre”, cuenta Sommacal.La última conversación fue por WhatsApp, para decirle que los gatos estaban bien en casa. Ahora, Carlo Sommacal intenta mantenerse en pie por su hijo Matteo. “He perdido dos pilares de mi vida a la vez. No he comido desde el jueves y he estado sobreviviendo a base de cigarrillos y adrenalina. Sé que el colapso llegará. Ahora intento no rendirme, por mi hijo Matteo”.