Científicos australianos exploraron el océano profundo utilizando ADN invisible suspendido en el agua. Entonces apareció el rastro de un monstruo marino que llevaba más de 25 años desaparecido de la región

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La expedición descendió hasta 4.510 metros frente a la costa de Ningaloo para estudiar ecosistemas abisales mediante ADN ambiental. Entre cientos de especies detectadas surgió una señal inesperada: el calamar gigante Architeuthis dux, una de las criaturas más misteriosas y difíciles de encontrar del planeta.