Algún iluminado, tal vez Paulo Coelho o algún discípulo más cursi, dijo que las dificultades son un bache, transitorias, y que los sueños se cumplen si los persigues. No siempre pasa. Casi nunca lo hace. Desde luego no les sucede a las protagonistas de 'Se tiene que morir mucha gente', sometidas a la tiranía de unas expectativas insatisfechas, frustradas por el fracaso, también por el supuesto triunfo, por una vida en la que no encajan y en la que se mueven torpemente, sin eufemismos, descreídas de todo, cínicas, frívolas. Diciendo, sin filtros, lo que muchos (casi todos) callan, pero piensan. En la comedia creada por Victoria Martín, que se estrena este jueves en Movistar Plus+, no muere nadie, a pesar del sugerente título, pero los personajes a los que dan vida Anna Castillo, Macarena García y Laura Weissmahr tienen una lista infinita de personas a las que desde luego matarían. «La base de una buena comedia es saber reírse de una misma y así poder reírte de todo lo que te rodea. Hay que romper filtros, convicciones... Una buena comedia siempre está hecha desde el respeto y por eso puedes pasarte tres pueblos», dice Weissmahr. En esta, todas se pasan y mucho. Incluso el malhablado Pepito Grillo de la joven Sofía Ortega , voz de la conciencia y trauma alucinógeno del personaje de una de las protagonistas. Cuando a la guionista a la que interpreta Anna Castillo, chutada de Lexatin, le dan su espacio en televisión en prime time, es incapaz de soltar una broma y vomita. Luego le roban los chistes. Y así todo. El personaje de Macarena García, a punto de dar a luz, sonríe hasta la extenuación para simular que es feliz pero llega a término bebiendo, fumando, desahogando las responsabilidades que se le vienen encima por conseguir lo que tantos persiguen y ella logró pero no le satisface. Ambas huyen hacia adelante, escupen verdades incómodas, no se alegran, sino que envidian, que a la otra, su amiga, le vaya mejor. «Son personajes que dicen cosas que en la vida intentas guardarte. Estamos trabajando para ser buenas personas constantemente y estas chicas no lo consiguen del todo siempre. Excepto el personaje de Laura que lo consigue un poco más. Es bastante liberador poder performar esto y dejarte llevar por el humor», reconoce a ABC Castillo. 'Se tiene que morir mucha gente', basada en la novela homónima de la creadora, desnuda las convicciones y expone las contradicciones de una generación en constante crisis existencial. «Tiene algo muy milenial. En la series que vemos hay eso de que los sueños se han cumplido y en verdad no se ha cumplido nada», opina Weisshmar. «Representa muy bien algo que pasa mucho en esta generación. Estamos entre lo que aprendimos, lo que nos contaron que iba a ser, lo que está pasando de verdad y el panorama que hay en todos los sentidos, en el laboral, el emocional, el familiar, la amistad... Nos estamos encontrando una realidad muy diferente y con más dificultades», secunda Macarena García. Anna Castillo, puede que contagiada de su personaje, va más allá: «Tiendo a pensar que es una generación complicada por esto de la generación bisagra pero claro, todas las generaciones pensarán que son complicadas. Somos egocéntricos », espeta. En 'Se tiene que morir mucha gente' , de seis capítulos de aproximadamente media hora cada uno, se burlan de todo eso y también de la salud mental, del postureo, derribando todos esos cimientos que, de algún modo, la sociedad impone con su positivismo motivacional, con esas promesas banales de felicidad al final del camino que, irónicamente, impiden vivir, disfrutar del viaje. «La expectativa constante, los objetivos, las metas, la felicidad está en un lugar y tienes que luchar por ello... Es una mentira tan gorda . Cuando te haces mayor te vas dando cuenta de que encuentras la felicidad en sitios que no te esperabas y, cuando te la encuentras en sitios que no te esperabas, la rechazas porque no entiendes muy bien qué hace ahí, como si tuvieras que ir hacia otro lugar. Es una mierda», sostiene Anna Castillo.