"Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir", rezaba una de las cientos de pancartas que se podían ver en la Puerta del Sol de Madrid en mayo de 2011. Aquel aviso, dirigido a la clase política, condensaba el descontento de la sociedad española que se congregó en torno al movimiento del 15-M. Sin embargo, las movilizaciones de indignados que tomaron las plazas de España no surgieron por generación espontánea. El caldo de cultivo había sido la crisis económica de 2008, que dejó una tasa de paro que superaba el 20% -en los jóvenes, esta cifra se duplicaba- y recortes en servicios sociales. 15 años después, las cifras del malestar ciudadano han cambiado. Ahora la principal preocupación de los españoles es el acceso a la vivienda.Seguir leyendo....