El ámbar hallado en la tumba de Tutankamón y en otras tumbas de la Edad del Bronce en Egipto, Siria e Iberia puede ser identificado como proveniente del mar Báltico mediante espectroscopía infrarroja por transformada de Fourier (FTIR). La firma química diagnóstica, llamada 'hombro báltico', es una característica de absorción en los 1.150-1.250 cm⁻¹ que ningún otro tipo de ámbar posee. Una técnica de 2023 permite hacerlo de forma completamente no destructiva. Esta arqueoquímica confirma que hace 3.300 años existía una ruta comercial que conectaba el Báltico con el Nilo