Con nuestro Lamine Yamal y nuestro Nico Williams, españoles tan de raíz como yo mismo o como M. Rajoy e ilusionados con ganarle hoy a la selección de Mbappé, parece una vergüenza ya fuera de la historia que alguien piense que a Francia no la van a defender los franceses. Hay que ser miope o racista sin oportunidad de cura para considerar a estas alturas que los países los hizo Dios con el colorcito con que aparecen en los mapamundis escolares.Pero más que vergüenza ajena, produce miedo esa declaración escrita del expresidente de nuestro gobierno español en la misma semana en que se presentan públicamente, ya sin máscaras, los muchachos de Núcleo Nacional, ese nuevo partido que quiere pintar de blandengue a Vox. El cacao mental del supremacismo requiere de una pedagogía con la que no se está afinando en nuestro sistema educativo. Llevamos años experimentando con asignaturas como aquella Educación para la ciudadanía pero, al final, dejamos que la ciudadanía, la joven ciudadanía, se eduque en las redes, y así nos lucen los resultados electorales, hasta el punto de que cualquier menda coge un megáfono, empieza a predicar mensajes de odio en las calles y al cabo de unos meses tiene un puesto en el Parlamento Europeo. La prioridad nacional sería combatir todo esto, pero con la palabra, con la eficiente palabra que ha ido perdiendo la batalla ante el bombardeo de imágenes. Entre el retrato de Hitler y el sarcasmo de M. Rajoy al asegurar que la Selección Francesa juega muy bien aunque sin franceses (ojalá fuera sarcasmo, como dice Semper), parece que volvemos a la casilla de salida un siglo después. El problema es que la juventud cree que todo lo aprendido es un material políticamente correcto para rellenar los libros de texto, que todo el peligro que se cierne sobre la democracia ante estos caballos de Troya que pretenden dinamitarla no es más que un aviso de asustaviejas y que, en realidad, hacen falta estos movimientos de presunta españolidad para defender lo que otros nos están quitando. Esta noche deberíamos vencer a Francia para defenderla.