Gustavo Petro, presidente saliente (izq) y Abelardo De la Espriella, presidente electo (der). Fotos: Presidencia y Campaña Abelardo de la EspriellaEl panorama de las finanzas públicas en Colombia para los próximos años enfrenta una encrucijada marcada por proyecciones que, según el Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, pecan de optimistas frente a la realidad del crecimiento y el recaudo.Mientras el Ministerio de Hacienda proyecta una senda de consolidación para reducir el déficit fiscal este año al 5,3 % del PIB, el centro de pensamiento advierte que los supuestos macroeconómicos del Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) 2026 enfrentan importantes riesgos de credibilidad y ejecución.El Gobierno Nacional, según este documento, tiene como meta el retorno pleno al mecanismo paramétrico de la Regla Fiscal en 2028, tras haber activado cláusulas de escape para el periodo 2025-2027. Sin embargo, esta consolidación depende de una corrección masiva del balance primario, que debería pasar de un déficit de -3,5 % del PIB en 2025 a un superávit de 0,5 % en 2028.El director del Observatorio Fiscal, Mauricio Sáenz-Salazar, señaló que este ajuste es sumamente complejo debido a la extrema rigidez del gasto público.Rubros como las transferencias territoriales (SGP), las pensiones, la salud y el pago de intereses absorben la mayor parte del presupuesto, limitando el margen de maniobra para realizar recortes sin reformas legales profundas. Además, la ejecución presupuestal a mayo de 2026 ha sido más acelerada que el promedio histórico, lo que reduce el espacio para implementar ajustes durante la vigencia fiscal actual.Dudas sobre el recaudo tributarioLas proyecciones del Gobierno en el MFMP anticipan mayores ingresos fiscales a partir de 2027, lo que no solo ha sido tildado como optimista por los expertos, sino que además supone la necesidad de una nueva reforma tributaria estructural que aporte cerca de 1,4 % del PIB (más de $30 billones).El Observatorio advierte con cautela sobre este supuesto, recordando que, históricamente, el recaudo observado ha terminado retornando a sus niveles promedio a pesar de las múltiples reformas aprobadas en las últimas décadas.A esto se suma una menor elasticidad tributaria, es decir que por cada punto de crecimiento económico, la DIAN está recaudando menos que en periodos anteriores. Esto sugiere que confiar únicamente en el crecimiento o en nuevas reformas podría ser insuficiente si no se mejora la eficiencia de la administración tributaria, de acuerdo con Sáenz-Salazar.Además, el MFMP descansa sobre el supuesto de que se recuperará la inversión, particularmente en el sector privado. El Gobierno proyecta que este indicador pase del 16,7 % del PIB visto en 2024 al 23,4 % en 2037. No obstante, el Observatorio recuerda que la formación bruta de capital fijo lleva años estancada y que sectores clave como la vivienda y las edificaciones muestran una debilidad estructural que no permite dar por sentada su reactivación automática.Por otro lado, el costo de financiar la Nación se ha vuelto una carga pesada. El Observatorio resalta que desde 2022 las tasas de interés de los títulos de deuda (TES) se han mantenido en niveles elevados, con tasas a diez años que han oscilado entre el 10 % y el 14 %. Este encarecimiento del financiamiento genera un círculo vicioso: intereses más altos exigen más recursos, lo que ante ingresos insuficientes obliga a un nuevo endeudamiento, deteriorando la credibilidad fiscal.Escenarios de riesgo para la deudaPara dimensionar la fragilidad de estas cuentas, el Observatorio Fiscal simuló cuatro escenarios que podrían desviar la trayectoria de la deuda pública (proyectada por el Gobierno en un 59 % del PIB).El primero prevé que la deuda podría alcanzar el 60,7 % del PIB producto de un aumento de 100 puntos básicos (1 %) en las tasas de interés que se pagan por la financiación a la que ha accedido el Gobierno.Del mismo modo, el indicador podría elevarse al 60,8 % del PIB para 2029 si el país experimenta una caída del 1 % en el crecimiento económico el próximo año.Incluso, en el efecto más severo la deuda podría llegar al 61,6 % del PIB en caso de que se registre un deterioro del 1 % en el balance primario, es decir, entre los ingresos y los gastos públicos, excluyendo el pago de intereses.Y si los tres choques ocurren simultáneamente, la deuda se dispararía hasta un 66,1 % del PIB, alejándose peligrosamente de la senda de sostenibilidad, explicó Sáenz-Salazar.En conclusión, el Observatorio advierte que Colombia opera con un margen fiscal muy reducido, por lo que cree que la sostenibilidad de las finanzas públicas no dependerá solo de metas en el papel, sino de la capacidad real de ejecutar ajustes estructurales en un contexto de transición política y condiciones financieras globales exigentes.—