La historia al revés

Wait 5 sec.

Ánxel Fole -buen corazón y buena literatura en una pieza- se fue de este mundo, hace ya cuarenta años, sin ver cumplido el deseo de que la ciudad que habito, que era la suya, hubiese dedicado una calle a don Avelino González, tantas veces reclamada por nuestro inolvidable amigo. Don Avelino, el cura de San Pedro, y su «esplendente caridad», que dijo Fole. Ni calle y ni siquiera una placa en la casa donde vivió, refugio de desamparados. Era cura: razón suficiente para silenciarlo. Los honores se reservan para gentes de biografía no ya blanqueada sino falsificada en todos sus términos. Ahí están Compostela, Arzúa y la ciudad que habito, acogedoras de monumentos enaltecedores de Moncho Reboiras , cuyos servicios... Ver Más