La NASA mira el desierto de China desde el espacio y revela una nueva “muralla” de 400 kilómetros de largo y 5 de ancho. No está hecha de piedra ni de árboles: son paneles solares para alimentar Pekín

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China está levantando en el desierto de Kubuqi una inmensa franja de plantas fotovoltaicas con capacidad para transformar el norte del país. El proyecto pretende producir más electricidad de la que consume Pekín y, al mismo tiempo, frenar el avance de las dunas.