Cada vez hay más perros con problemas de conducta. Al menos, esta es la impresión que tiene Hugo Fernández, un educador canino con 210 mil seguidores en las redes sociales ( @enclavedecan ). El experto cree que esta tendencia actual proviene de que los dueños están educando mal a las mascotas sin darse cuenta. Explica esto y más errores comunes sobre el cuidado de los amigos de cuatro patas en el pódcast 'Seres Mortales'. Habla de la mala interpretación de sus ladridos, el hambre y el miedo , y de cómo muchas de sus necesidades se pasan por alto por una formación insuficiente en el comportamiento canino. Uno de los gestos que más preocupación generan a los dueños es el tirón de correa que llaman 'patológico'. Los perros deben salir de paseo un par de veces al día y en algunos casos hasta tres. Estos momentos son necesarios porque en ellos cubren sus necesidades fisiológicas de ejercicio, liberación de excrementos y estimulación. Durante el trayecto, deben ir debidamente sujetos con una correa (Ley 7/2023 de Bienestar Animal), de la que de vez en cuando pueden llegar a tirar con insistencia. Hugo Fernández explica que la primera razón por la que el perro puede tirar de esta correa es porque «la correa es muy corta». Esta situación se cumple «casi siempre» y no es preocupante. Eso sí, habrá que solventarlo cambiando la cinta por una más larga. También ocurre que «la persona anda muy lento o que ese perro no está satisfecho a nivel normal, que tiene una dinámica de paseo que es mala para ese perro». El ritmo de paseo humano y canino puede no estar acompasado si uno de los dos -especialmente el dueño- está cansado o anda con prisa, y por eso se producen otros tantos tirones de correa. «Obviamente cualquier perro que sale de casa al punto de la mañana, que se mea, se caga, etcétera, va a querer ir rápido al lugar donde soltar lastre. Ahí no hay ningún tipo de problema. El problema es los perros que patológicamente tiran de la correa», alerta el educador. Lo más común es que los perros tengan su propia rutina, que se podrá modificar con adiestramiento, o que el dueño no sepa identificar otros factores clave: «No se está entendiendo por qué este perro está tirando la correa». Hugo invita a reflexionar: «¿Por qué quiere huir de este espacio? ¿Por qué quiere atravesar rápido este espacio? ¿Por qué quiere llegar a este lugar en concreto? Una vez que entiendes el por qué y para qué lo hace, cambias las herramientas de paseo». Añade que «tirar de la correa desaparece solo» cuando el dueño se adapta a las necesidades reales del perro, ya sean prisas, miedo o dolor en una de sus patas. La clave es identificar aquello que falla para que la mascota quiera ir más rápido de lo normal: «Cuando un perro está bien no tiene no no tiene por qué tirar de la correa». Así, algunos tirones se producen cuando el perro está atemorizado, «muchas veces los perros tiran de la correa para atravesar una calle porque esa calle es hostil ». Identifícalo y evita pasar por esa acera más de lo necesario, «no te pongas ahí a practicar, no estés ahí haciendo ida y vuelta todo el rato, practica en un sitio que que no haya problemas». También ocurre que el animal tira de la correa por razones evidentes a las que la persona no quiere dar importancia, como ruidos o una afluencia anormal. «Hay muchas veces que a un perro le da miedo una zona en concreto y te está pidiendo que te muevas más rápido», declara. «La velocidad de desplazamiento de los perros a mí me da muchísima información, tanto cuando ralentizan mucho el paso, que van un poco pisando minas como cuando van tirando de la correa a tope, si no interactúa con el entorno. El problema es de interpretación».