El primer portaviones nuclear de Estados Unidos camino al desguace y no tiene nada que ver con Irán

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El portaaviones USS Enterprise (CVN-65) representó durante décadas la cúspide indiscutible del poderío naval estadounidense. Ahora, la primera embarcación de su clase propulsada por energía nuclear se enfrenta a su batalla final y más compleja. La Armada de Estados Unidos ha sellado el destino definitivo de este gigante de los mares tras años de incertidumbre, debates sobre su posible preservación histórica y un accidentado proceso burocrático.Convertir la mítica nave en un museo flotante resultó ser una auténtica quimera financiera. El coste de limpiar y asegurar su colosal estructura superaba cualquier presupuesto razonable, de ahí que el Pentágono optara por la vía del reciclaje industrial. La decisión gubernamental marca un hito sin precedentes en la ingeniería militar, pues ningún país se ha enfrentado jamás a la demolición de un portaaviones de estas características.Un megacontrato tras una batalla legalLa adjudicación de este monumental proyecto no ha estado exenta de polémica en los despachos de Washington. El Departamento de Defensa ha otorgado el contrato a la empresa NorthStar Maritime Dismantlement Services por un valor exacto de 418,5 millones de dólares. Según la información publicada por el portal especializado Interesting Engineering, la cifra representa un ahorro de casi 118 millones respecto al presupuesto inicial estimado por las autoridades militares.Este descuento forzoso tiene su origen directo en los tribunales. Un fallo informático en el portal de contratación del Gobierno impidió a una empresa competidora presentar su oferta antes de que expirara el plazo. El Tribunal de Reclamaciones Federales ordenó reabrir todo el proceso de licitación, dando la razón al demandante y forzando a NorthStar a rebajar su propuesta original en un 22% para asegurar el proyecto.El desafío de los ocho reactores nuclearesDesarmar un buque de guerra convencional es una tarea industrial rutinaria, pero el USS Enterprise es un auténtico laberinto radiactivo. La complejidad técnica radica en la extracción segura de sus ocho reactores nucleares. Ningún otro portaaviones en la historia ha contado con un sistema de propulsión tan intrincado, diseñado en los albores de la era atómica para garantizar una autonomía prácticamente ilimitada.Los trabajos de desmantelamiento se llevarán a cabo en las instalaciones portuarias de Mobile, en el estado de Alabama. Allí, los ingenieros especializados deberán empaquetar y transportar los residuos radiactivos de baja intensidad hacia vertederos autorizados, cumpliendo a rajatabla con las estrictas normativas de la Comisión Reguladora Nuclear. El cronograma oficial del Pentágono establece que el proceso completo deberá finalizar en septiembre de 2030.Medio siglo de supremacía navalEl final del USS Enterprise cierra un capítulo fundamental de la historia militar contemporánea. Comisionado en 1961, el buque participó activamente en el bloqueo de la Crisis de los Misiles en Cuba, desplegó sus escuadrones de combate durante la Guerra de Vietnam y brindó apoyo aéreo ininterrumpido en las operaciones posteriores a los atentados del 11 de septiembre. Su diseño innovador le permitía dar la vuelta al mundo sin necesidad de repostar.Retirado del servicio activo en 2012 y dado de baja oficialmente en 2017, el portaaviones ha pasado sus últimos años oxidándose a la espera de un veredicto. La titánica operación que ahora arranca en Alabama servirá como banco de pruebas indispensable para la Armada, que en las próximas décadas deberá afrontar el costoso desguace de los portaaviones de la clase Nimitz.