Un misterioso resplandor en el centro de la Vía Láctea parecía apuntar a cientos de púlsares, pero una inteligencia artificial ha cambiado el escenario. Harían falta decenas de miles para explicar la señal sin recurrir a la materia oscura
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Un nuevo análisis combinó por primera vez la posición y la energía de los fotones del exceso del centro galáctico. El resultado no demuestra que procedan de materia oscura, pero debilita uno de los argumentos más importantes a favor de los púlsares.