Amalfitana Pizza & Spritz, ubicada en la Zona G, y Kinjo, en el sector de Prado VeraniegoBogotá continúa fortaleciendo su posición como uno de los principales destinos gastronómicos de América Latina. En una ciudad donde cada vez crece más el interés por la cocina de autor y las experiencias culinarias diferenciadas, dos restaurantes buscan abrirse espacio entre los paladares más exigentes con propuestas que combinan tradición, innovación y un fuerte componente técnico.Lea también: Llegan a Colombia robots humanoides que podrán trabajar en universidades, empresas y centros comercialesSe trata de Amalfitana Pizza & Spritz, ubicada en la Zona G, y Kinjo, en el sector de Prado Veraniego, dos conceptos completamente distintos que tienen en común la apuesta por ingredientes de alta calidad, técnicas especializadas y experiencias que van más allá del plato servido en la mesa.El auge de este tipo de propuestas responde a una transformación del mercado gastronómico bogotano, donde los consumidores ya no solo buscan un buen producto, sino también conocer el origen de los ingredientes, la historia detrás de cada receta y una experiencia integral que combine cocina, diseño y servicio.Tradición napolitana certificada llega a la Zona G de BogotáUna de las novedades es Amalfitana Pizza & Spritz, un restaurante fundado por Eduardo Manzanera, quien dejó su carrera en el sector financiero para especializarse como pizzaiolo y desarrollar un concepto inspirado en la auténtica tradición napolitana.Su principal diferenciador es que hace parte del reducido grupo de pizzerías colombianas con certificación oficial de la Associazione Verace Pizza Napoletana (AVPN), organización con sede en Nápoles que establece los estándares internacionales para la preparación de la pizza napolitana tradicional. Además, el establecimiento utiliza un horno Valoriani, considerado uno de los equipos autorizados por la AVPN para lograr las condiciones ideales de cocción.«Cocinamos con pasión y queremos que la gente se sienta en un lugar que puede ser su casa», afirma Eduardo Manzanera, quien explica que el proyecto busca combinar el rigor técnico con recetas heredadas de varias generaciones de su familia.La carta incorpora preparaciones como la Pizza Amatriciana, reinterpretada con alioli y ralladura de limón; el Ragú Nero, inspirado en una receta familiar de posta negra cartagenera, y una tarta de queso que se ha convertido en uno de los postres insignia del restaurante. La experiencia se complementa con una spritzería especializada que ofrece más de 15 variedades de este tradicional aperitivo italiano, además de creaciones propias como el Guaro Spritz.Kinjo, apuesta por la fusión asiática con identidad latinaLa segunda propuesta llega desde el norte de Bogotá. Kinjo, restaurante que abrió sus puertas en 2020 y anteriormente operó bajo el nombre Barrio, se ha consolidado como un referente de cocina asiática contemporánea con influencias latinoamericanas.Su gerente y propietaria, Alejandra León, explica que el concepto busca recorrer distintas cocinas asiáticas —como la japonesa, coreana, china y del sudeste asiático— incorporando sabores provenientes de Colombia, Perú, México y Cuba.«Kinjo traduce barrio en japonés. Aquí la calidad, la técnica, la cercanía a los ingredientes frescos y las prácticas amigables con el medio ambiente, como la pesca responsable, son nuestra prioridad», señala la directiva.Entre las especialidades sobresalen diferentes variedades de sushi, baos taiwaneses, preparaciones robatayaki elaboradas sobre brasas de carbón, bibimbap coreano con ingredientes locales y propuestas desarrolladas por el Kinjo Lab, un espacio dedicado a la experimentación culinaria. También hacen parte de la carta platos como el Shifudo Rice, el Emperador, el Teppanyaki Distrito y postres como el Aka Cheesecake y el Matcha Milk Cake.También puede leer: Restaurante de Bogotá hace historia: su chef recibe una de las máximas distinciones de la cocina italianaMás allá de la comida, ambos restaurantes han apostado por crear espacios que complementen la experiencia gastronómica. En Amalfitana, el diseño interior recrea elementos de la Costa Amalfitana italiana, con una distribución inspirada en el Vesubio y el mar Tirreno, mientras que Kinjo ofrece un ambiente contemporáneo con barra de teppanyaki, dos niveles y capacidad para cerca de un centenar de comensales.Estas propuestas reflejan una tendencia que gana fuerza en Bogotá: la consolidación de restaurantes donde la técnica culinaria, la identidad del concepto y el diseño del espacio se convierten en factores determinantes para atraer tanto al público local como a turistas interesados en descubrir nuevas experiencias gastronómicas.