Busca un «sugar daddy» y acaba escandalizado por la confesión sexual de su cita: «¡Qué guarrería!»

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Alessandro (32) siente por la buena vida una pasión similar a la que tiene por la moda. El italiano afincado en Madrid acostumbra a rodearse de bolsos de lujo, vacaciones en yate, fiestas exclusivas y gente guapa. Por esa razón, buscaba en 'First Dates' un «sugar daddy» que le abriese todas las puertas exclusivas de las que es capaz el dinero. El problema es que Franco (29), un diseñador gráfico argentino residente en Valencia, era todo lo contrario a su prototipo. Y viceversa. La velada estuvo marcada por las diferencias desde que se conocieron en la barra del restaurante. «No juzgues a un libro por su portada», dice el refrán español. Pero en el caso de los dos solteros, la apariencia fue el primer punto discordante. Franco confesaba el «pudor y vergüenza» que le daría salir a la calle con la extravagante forma de vestir de Alessandro. «Mucha pluma, que le dirían aquí», añadió el argentino, que jamás usaría prendas tan llamativas porque defiende que «menos es más». Al italiano le pasó justo lo contrario. «Me parece que lleva un look muy simple, sin identidad», señaló, para justo después agregar que lo veía demasiado niño para él a pesar de que solo se llevaban tres años. «Yo quiero un daddy que no sea tan sugar», admitía entre risas en los totales. La primera impresión no engañó. Durante la cena apenas encontraron puntos en común y todas las conversaciones acababan evidenciando que eran polos opuestos. Algo que se hizo todavía más evidente cuando hablaron de las relaciones de pareja. Franco le contó que salió recientemente de una relación de más de cinco años. Una pareja monógama, si bien tanto él como su pareja habían echado alguna canita al aire en momentos puntuales. Alessandro se quedó horrorizado. «Un poco vulgar… O sea, ¡qué guarrería! Yo quiero que seas solo para mí, no que tenga ojos para otros chicos. No me gusta eso», aseveró en privado. Franco, sin embargo, se definió como una persona moderna, pero admitió que en pareja es un poco celoso. «La gente que se cierra a la primera no me gusta mucho. Y cuando me dijo que era celoso, ya hay una barrera…», reaccionó su cita en privado. La conversación derivó entonces hacia el sexo. También en ese aspecto, Franco se mostró bastante menos pudoroso que su acompañante y quiso saber si a su cita le gusta hacerlo todos los días. «La pregunta me ha parecido un poco agresiva», manifestaba el italiano ante las cámaras, visiblemente molesto. Incómodo, Alessandro le respondió que para él el deseo dependía de que la otra persona le gustase mucho. Franco lo catalogaba de aburrido frente al equipo de 'First Dates'. Y en vista de que Alessandro no estaba dispuesto a dar demasiados detalles, él tomó la iniciativa y mencionó las dos condiciones que debe cumplir su pareja. «Que bese bien y que la sepa usar».