La contaminación ambiental contiene partículas tan pequeñas que no pueden verse a simple vista, pero que terminan llegando a algunos de los órganos más importantes del cuerpo. Una nueva investigación calcula que las partículas ultrafinas provocan alrededor de 1,99 millones de muertes prematuras al año en todo el mundo. Esto equivale aproximadamente al 5% de los fallecimientos por enfermedades no transmisibles.Casi la mitad de esas muertes estaría relacionada con problemas cardiovasculares. Sin embargo, estas partículas todavía no cuentan con límites legales específicos, a diferencia de las conocidas PM2,5, que sí lo están. El estudio también advierte de que el riesgo se concentra principalmente en las ciudades y estima que establecer un nivel máximo podría reducir la mortalidad asociada en un 45%.Partículas que se infiltran en la sangre y en el cerebro Las partículas llegan a los órganos vitales (Foto: @Lelieveld et al., Cardiovascular Research, 2026)El estudio internacional, liderado por el Instituto Max Planck de Química y el Instituto de Chipre, ha sido publicado en Cardiovascular Research. Para realizarlo, sus autores combinaron imágenes de satélite, información sobre el uso del suelo y mediciones tomadas en 155 lugares. Después emplearon aprendizaje automático, una rama de la inteligencia artificial, para elaborar un mapa mundial con una resolución de un kilómetro. Suscríbete a la newsletter de Andro4allLos datos analizados corresponden al periodo comprendido entre 2010 y 2019. Según sus cálculos, las concentraciones medias en las ciudades suelen situarse entre 10.000 y 30.000 partículas por centímetro cúbico de aire. Además, el 91% de las muertes asociadas se produce en áreas urbanas y suburbanas. El 78% se concentra únicamente en los núcleos urbanos más densamente poblados.Estas partículas miden menos de 100 nanómetros. Por tanto, son mucho más pequeñas que las PM2,5 presentes en fenómenos como los episodios de polvo sahariano. Aunque apenas añaden masa al aire, cuentan con una gran superficie respecto a su tamaño. Esto les permite atravesar las defensas respiratorias, llegar hasta la sangre e incluso acceder al cerebro a través de la nariz, como sucede con los microplásticos.La principal fuente es la combustión. Alrededor del 75% de la exposición mundial procede de combustibles fósiles, porcentaje que supera el 90% en los países con mayores ingresos. El tráfico, la industria y la producción de energía concentran buena parte de las emisiones, incluida la actividad de instalaciones como los centros de datos. En las regiones más pobres también tiene un peso importante la quema doméstica de madera.Los autores proponen fijar un límite anual de 5.000 partículas por centímetro cúbico. Según sus modelos, dicha medida podría reducir aproximadamente un 45% la mortalidad vinculada a este contaminante. No obstante, la estimación de fallecimientos presenta un margen amplio, de entre 810.000 y 3,89 millones anuales. Por ello, reclaman mediciones periódicas y normas específicas que permitan conocer mejor la exposición real y reducir las emisiones.