José Andrés: «La España del Mundial es muy chula, muy diversa, muy unida»

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Quizá no haya un español más famoso en Estados Unidos que José Andrés . Ni siquiera Lamine Yamal, con sus rizos rebeldes tatuados en murales publicitarios enormes en todo el país durante el Mundial, supera al cocinero, un embajador oficioso de España en este lado del charco. Sus restaurantes, sus programas de televisión y sus libros han acercado al estadounidense a la cultura y la forma de ser de nuestro país a través de la comida. Y su labor de ayuda alimentaria en desastres y guerras a través de World Central Kitchen le ha convertido en una figura global. Ahora, con el Mundial, integrado en la hinchada itinerante que ha seguido a España durante el torneo , todo eso queda un poco de lado. Bueno, no por completo. «Tenía que estar en Venezuela», cuenta a ABC el cocinero, que se perdió alguna de las eliminatorias para acudir a organizar cocinas de asistencia de su organización tras los trágicos terremotos que sufrió el país sudamericano. «Como español, me da mucha emoción seguir el Mundial en EE.UU.», dice sobre un país que también es el suyo y en el que ha labrado un pequeño imperio gastronómico . Llegó aquí a comienzos de la década de 1990. Empezó, como un inmigrante más, en Nueva York, la ciudad que este domingo acoge la final en la sede compartida con Nueva Jersey. - Ya estaba usted por aquí en el 94, en el anterior Mundial de EE.UU. - Todavía me queda el sabor amargo de aquello. Estuve en la derrota contra Italia en Chicago. Pero también lo viví mucho, venían las familias de jugadores a mis restaurantes, como ahora. Y 32 años después, fíjate, aquí estamos otra vez en América. Está siendo muy especial. También porque ha estado en Nueva York el Juan Sebastián Elcano (Andrés sirvió en el barco-escuela de la Armada en su servicio militar y visitó la Gran Manzana a bordo) durante el torneo, muy emocionante. - ¿Cómo está viviendo el Mundial? - Lo estoy disfrutando mucho. Para mí la Selección es como un faro, como una estrella para los que estamos fuera. Estuve en la Eurocopa de Austria y Suiza de 2008, en el Mundial de 2010 en Sudáfrica… Siempre que he podido he ido a verles. Siempre me ha atraído mucho, ver a la Selección es como mi casa fuera de casa. - ¿Ha estado en contacto con el equipo? - Además de los partidos, he estado en algún entrenamiento. Se ve que los jugadores tienen buen rollo, que son juguetones y que tienen personalidad. También he estado con exjugadores, algunos campeones del 2010, como Pepe Reina. Yo les digo que son como 'jedis', como Obi-Wan Kenobi, que tienen que trasladar su experiencia y poderes a este equipo. - ¿Qué sentimientos le provoca esta Selección, esta España? - Es una España en la que hay gente de todas partes, de todo tipo de pueblos y regiones, gente con un bagaje cultural y deportivo increíble. Estamos viviendo una España muy chula, muy diversa, muy unida. - ¿Es futbolero? - En mi pueblo, en Santa Coloma de Cervelló, donde crecí, jugaba a baloncesto, pero también a fútbol. Jugué tres años federado, fue muy bonito. No era muy bueno, yo era más de furia. De delantero, iba de cabeza como nadie. Si jugaba de medio, era medio defensivo, cubriendo al mejor jugador suyo. Y si me ponían de defensa, pues de lateral, para no molestar mucho. - ¿Quién era su ídolo? - Mi madre me empezó a llevar a ver a Quini (como el mítico jugador del Sporting de Gijón y del Barcelona, la familia de Andrés es de Asturias), por eso me hice del Barça. Había una familia de Avilés en el pueblo que eran socios y si les sobraba un carnet me llevaban, y acabó siendo casi todas las semanas. De niño vi muchos partidos en el Camp Nou y alguno también en el Espanyol. Me acuerdo de Rojo, de Calderé, chicos que salían de la cantera. Me acuerdo de ir a ver a Iván de la Peña al Mini Estadi, cuando tenía 16 años, y se llenaba para verle. También me encantaron los asturianos, claro, Luis Enrique, Abelardo… Figo también me gustó mucho. - Y mira qué generación tiene España ahora… - Todos en España hemos jugado en una plaza, en una playa, todos hemos roto una farola jugando a fútbol… Y por todos esos chicos españoles que juegan en su pueblo al fútbol luego acaban saliendo jugadores como los que tenemos. Hemos pasado de los años de la furia a una generación que no sé cómo tendríamos que llamarla… Porque es una furia mucho más creativa. La Selección es la de la España que ha dado grandes creativos, una España mágica, una España de duende. - Ha vivido también la evolución del fútbol en EE.UU., ¿cómo ha cambiado desde el Mundial de 1994? - Estamos viendo en equipos como Francia, España, Inglaterra o la misma Suiza que, por la inmigración de las últimas décadas, tienen equipos muy diversos. Y esa diversidad hace a muchos equipos ser mejores, no me cabe duda. Y EE.UU. no deja de ser uno de los países más diversos del mundo. EE.UU., quitando el último partido (la derrota en octavos de final contra Bélgica), que hubo algo que los despistó (se jugó en medio de la polémica por la intervención de Donald Trump para quitar una sanción a un jugador estadounidense), ha estado muy bien. Yo creo que van a salir muchos jugadores estadounidenses y se van a meter en una semifinal o incluso una final en los próximos veinte años. Cada vez hay más gente que le gusta el fútbol. - La final va a ser en Nueva York después de muchas turbulencias diplomáticas entre Trump y el Gobierno de España, ¿sirve el Mundial para mejorar la imagen de nuestro país en EE.UU.? - España siempre ha sido muy querida en América, ha tenido una gran presencia aquí. En este Mundial, en medio del 250º aniversario de la independencia de EE.UU., se recuerdan más las historias de la contribución española, el apoyo al nuevo país, incluso antes que los franceses: desde Bernardo de Gálvez a esa torre de la catedral de Málaga que no se acabó de construir porque el dinero se dio a Washington. Esa historia y ese cariño a España están por encima de la política y de lo que diga cualquier presidente. El fútbol es más grande que cualquier Gobierno y lo que está ocurriendo aquí con la Selección es bueno para España, eso es también 'soft power' (poder blando). - El Mundial también es una fiesta para los inmigrantes en EE.UU., que son los más interesados por el fútbol aquí… - Sin duda. Yo cuando llegué jugaba al fútbol en Flushing Meadows. La gente era de Suecia, de Senegal, de Sudáfrica, de Honduras… Había muchos argentinos. - Duros los argentinos, ¿no? - Lo ha dicho su entrenador ( Lionel Scaloni ). Que son gente de sufrir, gente que ha salido de barrios, gente de calle, y eso también forja. Pero muchos de nuestros jugadores han salido también de familias humildes, de jugar en la calle. - ¿Tiene un pronóstico para el domingo? - Yo creo que un 2-0 para España. Pero dependerá de la magia de Messi. - Uno de sus locales en Nueva York, Mercado Little Spain, es uno de los puntos neurálgicos donde la afición española ve los partidos, es una locura… - En mis restaurantes siempre se han visto los partidos de España del Mundial. En el de Japón y Corea lo veíamos a las tres o cuatro de la mañana y estaba a reventar de gente. La gente quiere celebrar, más que nada, el estar juntos.