35 años después de su estreno en Super Nintendo, recordamos uno de los Final Fantasy con más importancia en el futuro de la saga de Square Enix.El 19 de julio de 1991 se ponía a la venta Final Fantasy IV en Japón. El juego desarrollado por Square apareció en primer lugar en SNES y está considerado como uno de los mejores RPG de todos los tiempos. En particular, destacó por una historia más ambiciosa de lo habitual en el género, llevando a los JRPG a una nueva dimensión narrativa.Cecil, el protagonista, experimenta una fuerte evolución, mostrando una fuerte personalidad al cuestionar las órdenes de su rey. A su vez, las relaciones entre personajes eran muy importantes, había sorprendentes giros argumentales y en general la trama trataba de tener un tono más cinematográfico (dentro de las limitaciones de la época).Un Final Fantasy que supuso otro punto de inflexión en la sagaFFIV supuso el nacimiento del popular Active Time Battle (ATB), en que los turnos tradicionales se sustituían con un indicador que nos mostraba cuándo podíamos activar las acciones de cada personaje durante las batallas. Esto permitía un enfoque de combates más dinámico que el habitual, además de que añadía tensión y obligaba a tomar decisiones de forma rápida.El ATB tuvo un fuerte impacto en futuras producción de Square Enix. Pero más allá de esto, FFIV destacó por poseer un elenco de personajes variado, el cual impactaba directamente en la jugabilidad. La historia hacía aparecer a nuevos protagonistas, cada uno de los cuales poseía sus particularidades (una maga, un ninja, un monje...), algo que propiciaba que las mecánicas combativas siempre tuvieran algo nuevo que ofrecer.Se reforzó la importancia de las invocaciones e hizo gala de una elevada variedad de escenarios, llevándonos incluso hasta la luna. Los jefes demostraron una mayor complejidad de lo habitual y la banda sonora nos dio algunos de los temas mejor recordados de toda la saga. Nobuo Uematsu (compositor) nos deleitó con composiciones tan míticos como Theme of Love o The Red Wings.Final Fantasy IV llegó no solo a Super Nintendo, sino que tuvo relanzamientos posteriores en un montón de plataformas. Años después de su estreno llegó a PlayStation, WonderSwan Color, Game Boy Advance, PSP y más actualmente tenemos la oportunidad de jugarlo en la colección Pixel Remaster, una "versión remodelada en 2D" que mantiene toda la esencia retro para disfrutar de este clásico en la actualidad.Como curiosidad, en el año 2008 se lanzó una secuela (Final Fantasy IV: The After Years) que se planteó como un videojuego por episodios y que se situaba 17 años después de los eventos originales. Mantenía buena parte de las claves jugables originales, aunque no logró convencer a buena parte del público. Tras un estreno inicial en Japón, llegó a más territorios para Wii y PSP, además de Android y PC.FFIV supuso definitivamente un paso de gigante en Square y en la saga Final Fantasy, que evolucionaba en términos narrativos y jugables para proponer algunas de las claves fundamentales que veríamos en títulos posteriores. Su importancia es mayúscula, y por eso merece tanto la pena poner su relevancia de relieve después de 35 años desde su estreno.