La dieta mediterránea lleva décadas acumulando evidencias sobre sus beneficios. Diferentes investigaciones y estudios realizados en España nos indican que sus ventajas son mucho más amplias y puede relacionarse con una mayor sensación de bienestar en el día a día. En España, ese estilo de vida hecho de sobremesas largas, cocina casera y vida social sin agenda rígida, sigue funcionando como un código cultural compartido. Un nuevo estudio publicado en Preventive Medicine Reports 1, realizado con más de 2.700 españoles, sugiere que cuanto más se sigue ese patrón mediterráneo, más probable es sentirse mejor con la propia vida. Las personas que siguen más de cerca este modelo no solo comen de forma distinta. También se mueven más, cocinan más en casa y, sobre todo, comparten más tiempo con otros. Y en esa combinación aparentemente sencilla parece estar una de las claves del bienestar que describe el estudio. «La dieta mediterránea no es una lista de alimentos, sino una forma de estructurar la vida cotidiana a través de la comida, el tiempo y la convivencia», explica José Antonio López , profesor del Departamento de Psicobiología y Metodología en Ciencias del Comportamiento de la Universidad Complutense de Madrid y autor del estudio. «Cuando esos elementos están integrados de manera natural, sin rigidez, el bienestar emocional tiende a acompañar», añade. Y es que el bienestar, según el estudio, depende en gran parte del contexto en el que se come. Se entiende la mesa como un espacio social. En ese contexto caben bebidas que forman parte de esos rituales cotidianos de socialización. Entre ellas, las bebidas fermentadas como la cerveza, que ocupa un lugar habitual en muchas de esas ocasiones informales en las que comer, hablar y compartir se mezclan sin jerarquías. Respecto al consumo de bebidas fermentadas dentro de un patrón de vida saludable como la Dieta Mediterránea, el profesor José Antonio López destaca el papel dentro de la cultura gastronómica mediterránea, siempre asociado a la socialización y al disfrute de la comida. El segundo estudio que respalda la importancia de la dieta mediterránea lo han realizado profesionales malagueños, liderados por Francisco J. Tinahones , director científico e investigador responsable del grupo Obesidad, diabetes y sus comorbilidades: prevención y tratamiento de IBIMA; junto a Virginia Mela , investigadora senior de IBIMA. Según esta investigación, la dieta mediterránea es «más efectiva que la dieta cetogénica (una dieta baja en carbohidratos) para mejorar la depresión en pacientes con obesidad». Los resultados de este estudio concluyen que la dieta cetogénica es más eficaz para perder peso, pero la dieta mediterránea ayuda más a reducir la depresión.