España está a las puertas de uno de los partidos más importantes de su historia. Después de vencer por 2-0 a Francia en las semifinales, la selección de Luis de la Fuente se enfrentará este domingo a Argentina con la posibilidad de conquistar su segunda Copa del Mundo, dieciséis años después del título logrado en Sudáfrica. Una de las grandes virtudes del equipo español es que funciona como un bloque sólido en el que el conjunto pesa más que las individualidades. Esto incluye también por supuesto a quienes comienzan los partidos desde el banquillo. Ahí cobra especial relevancia Nico Williams, indiscutible durante la Eurocopa de 2024, pero condicionado en este Mundial por los problemas físicos. El extremo navarro del Athletic Club llegó al torneo después de una temporada marcada por la pubalgia y diferentes lesiones musculares. De la Fuente comenzó administrando sus minutos y una dura entrada sufrida ante Uruguay le provocó una lesión en el aductor que terminó de apartarlo del once, mientras Álex Baena se consolidaba en la banda izquierda. Nico ya está recuperado y aunque lo normal es que no recupere la titularidad, puede convertirse en una de las principales armas de España si la final se complica. Pero más allá del impacto que puede tener frente a Argentina, la historia de Nico Williams está marcada por una infancia humilde, el sacrificio de sus padres y la presencia constante de su hermano Iñaki, que durante muchos años ejerció casi como una segunda figura paterna. ¿Cuáles son sus orígenes? Nicholas Williams Arthuer nació el 12 de julio de 2002 en Pamplona, aunque su historia familiar había comenzado ocho años antes. En 1994, sus padres, Félix y María, abandonaron Ghana en busca de una vida mejor. María estaba embarazada de Iñaki cuando ambos atravesaron el Sáhara, recorrieron miles de kilómetros y llegaron hasta Melilla. Tras pasar por Bilbao y diferentes localidades navarras, la familia terminó instalándose en la Rochapea, un barrio de clase trabajadora de Pamplona. Los Williams vivieron durante un tiempo en una vivienda social. Félix trabajó como pastor y en la construcción antes de marcharse a Londres para encontrar empleo, mientras María llegó a compaginar varios trabajos para mantener a sus hijos. La ausencia del padre hizo que Iñaki, ocho años mayor, asumiera responsabilidades impropias de su edad. Llevaba a Nico al colegio y a los entrenamientos, le preparaba los bocadillos e incluso se encargaba de ducharlo. El propio extremo ha reconocido en numerosas ocasiones que su hermano fue una de las personas que más le ayudaron durante su infancia y quien le abrió el camino hasta el fútbol profesional. Durante años, sus padres evitaron contarles las condiciones reales en las que habían llegado a España. Para protegerlos, les explicaban que habían viajado desde Ghana en avión. Nico no conoció toda la historia hasta que fue mayor. En una entrevista concedida a La Vanguardia durante el Mundial de Qatar, describió aquel momento como «un choque de realidad» y explicó que entonces se propuso trabajar para sacar a su madre de la pobreza. Nico comenzó a jugar al fútbol con seis años en el CD San Jorge de Pamplona. Posteriormente pasó por el CD Pamplona y por la cantera de Osasuna, donde ya llamaba la atención por su velocidad y su facilidad para superar rivales. En 2013, con apenas once años, se incorporó a las categorías inferiores del Athletic Club y la familia se trasladó definitivamente a Bilbao. Su progresión en Lezama fue muy rápida. Pasó por los diferentes equipos formativos, jugó en el Basconia y en el Bilbao Athletic y terminó debutando con el primer equipo el 28 de abril de 2021 contra el Valladolid. Aquella noche cumplió además uno de los grandes sueños de la familia: compartir el terreno de juego con Iñaki en un partido oficial del Athletic. La presencia de su hermano también le ayudó a gestionar un salto que llegó cuando todavía era muy joven. Iñaki ya conocía la presión del fútbol profesional, las exigencias de San Mamés y las dificultades que acompañan a un futbolista negro en determinados estadios. Nico pudo crecer protegido por él, aunque poco a poco dejó de ser conocido únicamente como «el hermano de Iñaki» y comenzó a construir su propia carrera. El extremo debutó con la selección absoluta en septiembre de 2022 y pocos meses después participó en el Mundial de Qatar. Su explosión definitiva, sin embargo, llegó en la Eurocopa de 2024. Nico fue uno de los grandes protagonistas del torneo, marcó el primer gol de la final contra Inglaterra y fue elegido mejor jugador del partido que convirtió a España en campeona de Europa. Desde entonces, su carrera ha estado acompañada por la atención de los principales clubes europeos, aunque Nico decidió continuar en el Athletic y amplió su contrato hasta 2035. Su crecimiento se frenó parcialmente por una pubalgia que llegó a obligarle a competir infiltrado y que condicionó sus dos últimas temporadas, pero su velocidad y su desequilibrio continúan convirtiéndolo en un futbolista diferente. Ahora, recién cumplidos los 24 años, Nico Williams tiene ante Argentina la oportunidad de añadir una Copa del Mundo a una trayectoria que comenzó en los campos de un barrio obrero de Pamplona. Sin embargo, cuando habla de sus verdaderas prioridades, el extremo suele volver al mismo punto. «Mi felicidad es que mis padres vivan bien», resumió en la citada entrevista al recordar el sacrificio que Félix y María hicieron para que él y su hermano pudieran tener las oportunidades que ellos nunca tuvieron.