Durante 40 años, una estrella muerta emitió unos rayos X que no debería producir. La explicación apunta al último grito de un planeta gigante mientras era despedazado y devorado
La señal surgía del corazón de la Nebulosa de la Hélice y permaneció casi invariable durante décadas. Los astrónomos creen ahora que podría proceder de los restos de un planeta parecido a Júpiter cayendo sobre una enana blanca.