La soledad no comienza cuando una persona se queda sola, sino cuando deja de sentirse conectada. La ciencia ya reconoce las señales silenciosas que aparecen antes de que gane terreno
La soledad no tiene una edad concreta ni aparece de un día para otro. Suele avanzar cuando disminuyen los vínculos significativos, dejamos de sentirnos comprendidos y las relaciones cotidianas comienzan a perder profundidad.