Un runner haciendo footing por el antiguo acceso fronterizo al Peñón era una imagen improbable hasta este miércoles. Si antes se ha corrido por la frontera es porque se estaba huyendo del control policial porque se llevaba encima más tabaco de la cuenta. Ahora, si se quiere, se puede sacar un cargamento para forrar tres quioscos que no pasa nada. Improbable, sin duda, era también lo era ver a un presidente del Gobierno español abrazado al principal dirigente de Gibraltar, ese trozo de tierra que España reclama como propio desde hace tres siglos. Seguir leyendo....