La carrera por albergar centros de datos de inteligencia artificial ya no se decide solo con suelo, fibra y ventajas fiscales. Estos complejos necesitan enormes cantidades de electricidad disponible durante las 24 horas y la seguridad del suministro pesa tanto como el precio cuando una tecnológica decide dónde colocar miles de millones.Francia ha decidido convertir su parque atómico en un argumento industrial para captar esa demanda. España parte con abundantes renovables y costes competitivos, pero arrastra cuellos de botella para conectar nuevos consumos a las redes de transporte y distribución. Son dos estrategias que avanzan en direcciones distintas ante una misma carrera tecnológica.La comparación exige una precisión básica: el 41% no mide inversiones ya perdidas ni proyectos paralizados por el cierre de centrales. Es una estimación sobre solicitudes de acceso a la red rechazadas o retrasadas. Tampoco ha comenzado aún el calendario de clausuras nucleares español, aunque el Gobierno mantiene la salida progresiva entre 2027 y 2035.París vende estabilidadEn febrero de 2025, Emmanuel Macron anunció compromisos por 109.000 millones de euros para infraestructuras de inteligencia artificial. Un año después situó en 58.000 millones lo movilizado durante 2025 y, en abril de 2026, afirmó que el 65% de los compromisos estaba ejecutado, según el Elíseo. El mensaje aprovecha la inversión mundial en centros de datos: la electricidad firme se presenta como ventaja para atraer capital.El país obtiene alrededor de dos tercios de su electricidad de los reactores y en 2025 exportó 90 teravatios hora de electricidad baja en carbono y disponible a demanda. Esa combinación permite ofrecer a los grandes consumidores contratos de larga duración y menor exposición a las horas sin viento o sol. Para los proyectos que deben funcionar sin pausa, es un respaldo que ya existe, no una promesa para la próxima década.París también prepara el relevo de sus reactores. El programa de seis EPR2 suma 9.990 megavatios, con un coste estimado de 72.800 millones de euros y entradas en servicio entre 2038 y 2044. El Estado propone financiar el 60% con un préstamo subvencionado y apoyar la producción mediante un contrato por diferencia de 40 años, aunque la Comisión Europea abrió una investigación formal sobre esas ayudas. A la vez, el Gobierno francés ha identificado 63 emplazamientos y acelerado conexiones, un factor decisivo ante cifras como el gasto de Google en esta infraestructura.Conexiones sin huecoEl 41% procede de una estimación difundida en marzo por Francisco Javier López, responsable de Utilities en NTT DATA Iberia. Se refiere a peticiones de acceso a la red rechazadas o retrasadas para nuevos consumos, renovables, industria y centros de datos. «Si la red está saturada, los proyectos no pueden materializarse, aunque exista inversión y demanda», advirtió. La cifra describe un atasco de conexión, aunque la consultora no publicó una metodología detallada que permita desglosarla.Los registros oficiales confirman la tensión, pero emplean categorías diferentes. La CNMC señaló que en 2024 se denegó más del 60% de las solicitudes para demanda y almacenamiento en distribución, cerca de 40 gigavatios. Red Eléctrica informó en febrero de 2026 de que solo el 25% de los nudos de transporte tenía capacidad disponible para nueva demanda, mientras 11,8 gigavatios concedidos desde 2022 aún no estaban en servicio. Es presión sobre la red y no un único porcentaje comparable.El coste potencial sí es milmillonario. SpainDC calcula que el sector podría movilizar 66.900 millones de euros hasta 2030 con las condiciones actuales. Su escenario restrictivo rebaja la cifra a 43.000 millones, mientras uno favorable la eleva a 79.000 millones. Son proyecciones, no capital perdido, y dependen de permisos, potencia, agua y aceptación local. El debate ya ha provocado conflicto territorial incluso donde la red ofrece hueco.Almaraz mueve el calendarioEspaña mantiene el plan aprobado para cerrar sus siete reactores entre 2027 y 2035, con Almaraz I y II como primeras unidades previstas para 2027 y 2028. El calendario recogido por el Ministerio para la Transición Ecológica supone retirar toda la capacidad atómica actual en ocho años, salvo que prosperen las solicitudes de prórroga y se modifiquen las autorizaciones.Las propietarias de Almaraz han pedido mantener ambos grupos hasta junio de 2030. El Consejo de Seguridad Nuclear aplazó el 7 de julio su dictamen sobre la continuidad de la planta y aún debe concluir la evaluación técnica. Después corresponderá al Gobierno decidir. Por tanto, la primera fecha de cierre sigue vigente, pero su aplicación ya no puede darse por cerrada.El atasco actual de la red no puede atribuirse a unas clausuras que todavía no han comenzado: responde a capacidad física, permisos, planificación y derechos concedidos que no siempre se convierten en proyectos. La decisión nuclear sí afecta a los próximos años, porque obliga a reemplazar producción disponible a demanda mientras crece el consumo. La lección que deja París es que captar centros de datos requiere combinar generación suficiente, redes con hueco y plazos fiables; España aún tiene que encajar las tres piezas sin confundirlas.