Hay pocas decepciones tan veraniegas como abrir una bebida y descubrir que no está suficientemente fría. Cuando llegan invitados por sorpresa o se olvida meter las latas en la nevera con tiempo, la tentación es recurrir al congelador y esperar lo mejor . Sin embargo, no todos los métodos funcionan igual. Entre las técnicas más populares están introducir la bebida en el congelador sin más, sumergirla en agua fría, rodearla con paños húmedos o dejarla unos minutos en la parte más fría del frigorífico . Pero cuando se trata de enfriar una bebida rápidamente sin utilizar hielo, hay un método que destaca claramente sobre los demás. La técnica consiste en envolver completamente la botella o la lata con varias hojas de papel de cocina ligeramente humedecidas y colocarla después en el congelador. A simple vista parece un gesto insignificante, pero tiene una explicación física muy sencilla. El agua contenida en el papel crea una superficie fría alrededor de todo el envase y mejora la transferencia de calor entre la bebida y el aire helado del congelador. Como consecuencia, el calor sale más rápido de la botella o la lata y la temperatura desciende antes que si simplemente se introduce el envase directamente en el congelador. Cuando una bebida entra en el congelador, el aire frío va enfriando gradualmente el envase. El problema es que el aire no es especialmente eficiente transmitiendo temperatura . El papel húmedo actúa como intermediario. Al enfriarse rápidamente, acelera la pérdida de calor de la bebida y consigue que el proceso sea más rápido y uniforme. Por eso muchas pruebas domésticas han comprobado que una lata envuelta en papel húmedo puede alcanzar una temperatura agradable para beber varios minutos antes que otra colocada en el congelador sin ningún tratamiento . La eficacia del método tiene una contrapartida: funciona tan bien que es fácil olvidarse de la bebida dentro del congelador. Si permanece demasiado tiempo, especialmente en el caso de latas o botellas de vidrio, existe riesgo de que el líquido se congele y el envase pueda deformarse o incluso romperse. Por eso conviene programar una alarma o recordar retirarla una vez que haya alcanzado la temperatura deseada. Algunas personas colocan la bebida dentro de un recipiente con agua muy fría y sal. Otras la introducen en el congelador girándola de vez en cuando para repartir mejor el frío . Son métodos que pueden acelerar algo el proceso, pero requieren más atención o más preparación. El papel húmedo destaca precisamente por su simplicidad . No necesita hielo, apenas requiere unos segundos de preparación y suele ofrecer resultados muy rápidos. El papel, ya sea de cocina o de servilleta tiene, además, otros usos como conservar fresas . Incluso el papel higiénico puede sernos de utilidad para acabar con los malos olores en la nevera .