Un fabuloso Rufo se encarama a la gloria con un lote de bandera (brava y española)

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Era 14 de julio, jornada de despedida. Los sanfermines morían como mueren las grandes cosas, con un nudo en las gargantas, desatadas cuando un panda desplegó sus trapos sucios, su pancartas miserables contra España, otra vez la selección, otra vez el Mundial. Otra vez enturbiaban un paseíllo que brillaba con el color de lo excepcional: el toro de la feria, la faena de la feria y la corrida de la feria se condensaron en el broche. Al mar de ikurriñas en el sol respondió la sombra con un océano rojigualda. La buena gente de Navarra, harta de adoctrinamientos, de quien escupe sobre su propia casa, respondió con el pecho al descubierto. Un grito de libertad en medio de tanto sentimiento... Ver Más