Un soltero 'quinqui' deja en shock a su cita de 'First Dates' con una extraña revelación: «No sabía qué cara ponerle»

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Iker (18) se gana la vida como camarero, aunque su auténtica pasión es el rap. Incluso cuando camina por la calle, se le ocurren frases para sus canciones, «temas muy depresivos» poco relacionados con el amor. Quizá porque, hasta ahora, siempre ha sido bastante pasota en ese terreno y solo le habían interesado los rollos de una noche. Sin embargo, recientemente ha empezado a buscar algo más. Con esa intención, el joven de Torrejón de Ardoz (Madrid) acudió a 'First Dates Summer' en busca de una chica de su estilo. El equipo capitaneado por Carlos Sobera lo emparejó con Rosa (19), una estudiante de Bachillerato segoviana con vocación de Guardia Civil, como su padre. A primera vista le pareció «bastante guapilla», pero también «más pijita» de lo que le hubiera gustado. «Aunque suene mal decirlo, soy un quinqui que flipas», reconocía el joven ante las cámaras. Ella también se fijó en las pintas de su cita. Sobre todo cuando él comentó que se plantea anotarse en el Ejército en un futuro. «Es verdad que no tiene nada que insulte a la patria, pero a lo mejor te encuentras un militar con sus tatuajes y se lo puede tomar un poco a chiste», reflexionaba en privado. Iker no se ajustaba en nada al prototipo de chico ideal de Rosa. Aun así, la joven no se cerró a conocerlo y ver qué podría pasar entre ellos. Pero, como habían previsto, se dieron cuenta rápidamente de que no tenían mucho en común. El madrileño le contaba a su acompañante que dejó los estudios «de calentón» para ponerse a trabajar cuando le quedaba mes y medio para terminar una FP que cursaba. A la segoviana le chirrió la falta de estudios de él. Tampoco entendió que abandonara el gimnasio de la misma manera, por impulso. «Ah, muy bien, eso está genial», apuntaba la soltera con claro tono irónico y dejando a Iker desconcertado. «Me he quedado pillado. No va a estar todo el mundo toda la vida haciendo deporte, ¿estamos locos?», reaccionaba el camarero en los totales. Aunque no coincidieron en muchas cosas, la cita de Iker y Rosa resultó toda una caja de sorpresas. Así se sintió el joven al descubrir que a ella le gustaba el rap. «No me lo esperaba», admitió. Las mismas palabras que usaba ella cuando le vio en el brazo un tatuaje de Hello Kitty que se hizo «un día de pedo». Y es que el madrileño no se toma en serio lo que se estampa en la piel, mientras que para la estudiante es una decisión importante, dado que son para toda la vida. De hecho, en el costado Iker también lucía tatuada una frase junto a la firma de su madre, pero no recordaba de dónde la había sacado. «Yo en ese momento no sabía qué cara ponerle», manifestaba. Todavía seguía flipando Rosa con la forma de ser despreocupada de Iker cuando volvía a quedarse en shock al escucharlo cantar un rap en vivo y en directo en mitad del restaurante. Aunque, a ojos de la soltera, no se le dio del todo mal.